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Zombo y el Abrazo Más Suave

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Portada de Zombo y el Abrazo Más Suave
7 años 4 min

Zombo y el Abrazo Más Suave

Un pequeño zombi aprende el secreto de los abrazos calentitos.

Halloween amistad valentía diversión
Zombo, un pequeño zombi con un ojo de botón, practica un abrazo con brazos rígidos en una plaza de Halloween iluminada.

Nosotros vemos a Zombo, un zombi pequeñito y muy especial, que corretea por el pueblo. ¡Es la noche de Halloween! Su ojo de botón baila, a veces se le sale un poquito, ¡plop!, pero él siempre lo vuelve a poner. Zombo no es aterrador; es más bien torpe y lleno de alegría. Este año, Zombo tiene un deseo enorme: quiere dar el "abrazo de Halloween" más calentito a todos sus amigos. Pero ¡ay, ay, ay, qué desastre! Sus brazos son tan rígidos, como ramitas secas, que solo hacen clonk, clonk y clank, clank cuando intenta moverlos.

Zombo intenta abrazar a un esqueleto y a un hombre calabaza, haciendo que se desarmen o achaten, y luego se sienta triste junto a un espantapájaros.

Primero, Zombo se acerca a Esqueletín, el esqueleto bailarín. —¡Un abrazo, Esqueletín! —dice Zombo, abriendo sus brazos con entusiasmo. Pero clonk, clonk van sus articulaciones y, al intentar apretar, ¡zas!, a Esqueletín se le caen unas costillas y una pierna. —¡Ay, ay, ay, Zombo! —exclama Esqueletín, riendo mientras se recoge. Nosotros vemos la carita de Zombo un poco triste.

Luego, Zombo corre hacia Calabacín, el hombre calabaza sonriente. —¡Otro abrazo de Halloween! —grita Zombo. De nuevo, sus brazos hacen clank, clank, y al intentar envolver a Calabacín, ¡puf!, el hombre calabaza se achata un poco, como si alguien le hubiera quitado el aire. Zombo se sienta junto a un espantapájaros de paja, su ojo de botón a punto de salirse por la tristeza. ¿Cómo puedo dar un abrazo calentito si mis brazos solo hacen ruido y desarman a mis amigos?, piensa Zombo.

Zombo abraza a sus amigos con brazos suaves y acolchados, mientras el ratón sastre sonríe, en una noche de Halloween cálida y festiva.

El espantapájaros, que parece escucharlo, se inclina lentamente. Sus brazos, llenos de paja suave, envuelven a Zombo en un abrazo muy, muy tierno. ¡Qué sensación tan agradable! Zombo se da cuenta de algo: ¡la clave es la suavidad! Sus ojos de botón brillan con una idea. Rápidamente, nosotros lo vemos recoger paja dorada y hojas secas, las más blanditas que encuentra.

Con su botín, Zombo busca a Ratoncito Sastre, que vive en un agujerito bajo el árbol más grande. Ratoncito, con sus patitas ágiles, cose pequeños cojines de paja y hojas para los brazos de Zombo. —¡Mira, Zombo! —dice Ratoncito, con una sonrisa. ¡Y así, Zombo vuelve con sus amigos, sus brazos ahora suaves y listos! Sus abrazos ya no hacen clonk, clank; ahora son los más suaves y tiernos de todo Halloween, llenos de calidez y amistad. ¡Qué noche tan mágica y llena de abrazos!

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?