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Rolo, la Nube Generosa

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Portada de Rolo, la Nube Generosa
5-6 años 5 min

Rolo, la Nube Generosa

Compartir con amigos hace que el corazón brille más.

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Rolo, una nube azul claro muy esponjosa, sonríe mientras flota en un cielo de colores.

Yo era Rolo, una nubecita muy esponjosa que vivía en un cielo de colores. Me encantaba flotar y hacer formas divertidas, ¡a veces parecía un conejo, otras veces un helado gigante! Pero lo que más me gustaba era compartir. Siempre tenía un trocito de mi nube extra suave, casi como algodón de azúcar, listo para quien lo necesitara. Un día, mientras jugaba a las escondidas con el Sol, vi que algo andaba un poco triste por ahí abajo.

Rolo la nube comparte su esponjosidad con un pajarito, una flor y una mariposa.

Floté más cerca y descubrí a un pequeño Pajarito Cantor, que estaba intentando volar, pero sus alas se sentían un poco pesadas por la humedad. Me miró con sus ojitos brillantes y pió con tristeza.

—¡Oh, Rolo, Rolo! —chilló—. Necesito una plumita más ligera para volar alto, ¡el cielo se siente tan denso hoy!

—¡Claro que sí! —le dije, y con un pequeño ploff de mi pancita de nube, le di una de mis partes más suaves y secas. El Pajarito Cantor la atrapó y la colocó con cuidado. Enseguida, sintió sus alitas mucho más ligeras y ¡pudo volar sin parar!

Mientras seguía mi camino, vi a la Flor Sonriente, que no podía abrir sus pétalos del todo porque una gota de rocío gigante la mantenía cerrada.

—¡Ay, Rolo, Rolo! —susurró la Flor—. ¡Necesito algo que absorba esta gota tan pesada!

—¡Aquí tienes! —le ofrecí otro pedacito de mi nube, un poco más grande esta vez. La Flor Sonriente lo absorbió y ¡sus pétalos se abrieron radiantes! Justo entonces, una pequeña Mariposa Brillante, que volaba en círculos, me llamó.

—¡Rolo, Rolo! —dijo—. ¡Mi camino está un poco oscuro! ¡Necesito una nubecita que dé sombra para que el sol no me ciegue!

—¡Con gusto! —respondí, dándole otro trozo, y la Mariposa pudo ver su camino con claridad.

Rolo la nube, más pequeña pero feliz, recibe regalos de sus amigos agradecidos.

Al final del día, yo era un Rolo mucho más pequeño, ¡casi una nubecita de juguete! Había dado tanto de mí que sentía mis bordes un poco deshilachados. Pero entonces, el Pajarito Cantor regresó con una semilla brillante, la Flor Sonriente me lanzó un pétalo perfumado, y la Mariposa Brillante me trajo un rayito de luz de luna. Todo se sentía cálido y feliz dentro de mí. Descubrí que, aunque había dado mucho, recibí algo aún más especial: la alegría de mis amigos y un montón de pequeños tesoros que hicieron que mi corazón de nube brillara más que nunca.

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?