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Lila y las Nubes Dulces de…

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Portada de Lila y las Nubes Dulces de Halloween
5-6 años 5 min

Lila y las Nubes Dulces de Halloween

Un hechizo accidentado que endulza la noche más mágica.

Halloween amistad valentía diversión
Lila, una brujita risueña, en su cocina llena de luces de calabaza, con su sombrero puntiagudo a punto de caerse mientras accidentalmente deja caer malvaviscos en su caldero burbujeante.

Yo soy Lila, la brujita más risueña del bosque de Calabazas. ¡Y hoy es la noche de Halloween! Mi sombrero puntiagudo, que siempre se me cae con un ¡plof!, baila sobre mi cabeza mientras pienso: quiero hacer el postre más mágico, ¡el más especial de todos! Pero mis hechizos… ay, mis hechizos siempre tienen un giro inesperado. Mi caldero, que burbujea como un dragón con hipo, a veces huele a calcetines viejos, y mis recetas de "ojos de sapo" nunca, nunca me salen. ¡Qué desastre!

Estoy en mi cocina, que brilla con luces de calabaza y telarañas de algodón de azúcar. Intento una y otra vez. Primero, una tarta de telarañas que parece un calcetín enredado. Luego, unas galletas de fantasma que se deshacen como polvo de estrellas estornudadas. Mi sombrero se cae otra vez, ¡plof!, justo cuando alcanzo una bolsa brillante en la estantería de arriba. ¡Crash! Se resbala de mis manos, y un puñado de pequeños malvaviscos blancos caen, con un ¡puf-puf-puf!, directamente en mi caldero burbujeante.

La cocina de Lila se llena de nubes de malvavisco rosas y dulces, mientras pequeños monstruos y niños disfrazados las persiguen y comen con risas pegajosas.

El caldero, que antes olía a lavanda y un poquito a moho, ahora empieza a ¡burbujear! con un sonido diferente. Un vapor rosa, dulce y ligero como un suspiro de hada, sube, sube, ¡más y más! ¡Puf! Una nube redonda y suave de malvavisco flotador sale volando. ¡Puf, puf! Dos nubes traviesas la persiguen por la cocina. Y entonces, ¡Puf, puf, puf! ¡Tres nubes que bailan y se estiran como si fueran de gelatina rosa! Flotan por el aire, dulces y pegajosas, ¡qué maravilla!

El dulce aroma de las nubes de malvavisco escapa por la ventana abierta, flotando por el aire fresco de la noche. Uno por uno, los monstruitos de la fiesta, con sus disfraces de vampiros chiquitines y fantasmas risueños, empiezan a asomarse por mi puerta. Primero, el pequeño vampiro Vlad con sus colmillos de juguete, luego la fantasmita Boo, y después la momia Mumi, que desenreda una venda para alcanzar una nube. ¡Jajaja! persiguen las nubes, saltando y riendo, ¡como si fueran burbujas de jabón gigante! Las atrapan con sus manitas, las mastican con alegría, y sus caras se llenan de pegajosa felicidad.

Lila, con su sombrero en su lugar y una sonrisa feliz, observa a los monstruitos y niños disfrutando de las nubes de malvavisco en su cocina llena de un cálido brillo rosado.

Yo los miro, con mi sombrero por fin quieto en mi cabeza, y una sonrisa se me dibuja en la cara. Mis "errores" siempre son un poco chiflados, pero este… ¡este ha sido el mejor hechizo de todos! La cocina se llena de risas y de un suave brillo rosado de las nubes que siguen naciendo. Descubro que a veces, cuando un hechizo sale al revés, ¡es justo cuando el mundo se vuelve más mágico y delicioso! ¡Feliz Halloween, lleno de nubes de malvavisco y risas!

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?