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Invisi y el Secreto de la…

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Portada de Invisi y el Secreto de la Burbuja
5-6 años 4 min

Invisi y el Secreto de la Burbuja

La amistad más brillante se encuentra donde menos la esperas.

Halloween amistad valentía diversión
Invisi, el fantasma transparente, intenta chocar los cinco con una niña disfrazada de hada en una calle de Halloween.

Te acuerdas de Invisi, ¿verdad? Era un fantasma tan, pero tan transparente que parecía hecho de aire de luna. Vivía en una casa antigua, donde las sombras bailaban y el polvo dormía en los rincones. Aquella noche de Halloween, el aire olía a calabaza y risas, y lo único que Invisi quería era un amigo para jugar. Se deslizó por las calles, viendo a los niños disfrazados como pequeños caramelos andantes. Intentaste darle un ¡choca esos cinco! a una niña disfrazada de hada, pero tu mano, ¡fssshhh!, la atravesó como si fueras una nube de niebla. Te sentiste un poquito plof, como un globo desinflado.

Invisi, el fantasma, se ve reflejado en una pompa de jabón soplada por un niño mago en un parque iluminado.

Desanimado, te sentaste en un banco del parque, bajo la luz suave de los faroles que parecían ojos amarillos. La música alegre flotaba a tu alrededor, y el parque era un mar de disfraces. De repente, viste a un niño con un sombrero de mago puntiagudo y una capa llena de estrellas brillantes. El niño sopló con cuidado, y ¡pfff!… una pompa de jabón gigante se elevó, gorda y reluciente como una joya flotante. Y entonces, ¿adivinaste? ¡Ahí estabas tú! Un reflejo débil, como un sueño dentro de la burbuja, pero te vio. ¡Oh, sorpresa! Él te vio, a ti, Invisi, el fantasma más transparente de todos.

El niño mago, con ojos grandes y curiosos, se acercó. —¡Hola! —dijo con una sonrisa que brillaba como una linterna de calabaza—. ¿Quieres un caramelo? Te tendió uno, y aunque tu mano lo atravesó un poco, el niño lo dejó sobre el banco, justo a tu lado. —Vamos a jugar a 'adivina qué soy' —propuso. Uno, sopló otra burbuja que bailó en el aire. Dos, hizo un truco de magia con una moneda que desapareció. Tres, te miró con picardía. —¿Eres el viento que susurra? ¿O la risa que no se ve? —¡No! —pensaste, flotando de emoción, ¡eras Invisi, el fantasma que por fin había encontrado un amigo!

Invisi y el niño mago juegan felices con burbujas y caramelos en un parque de Halloween lleno de luces.

Juntos, tú y el niño mago, pasasteis la noche entre risas y nuevas burbujas, que brillaban como pequeñas lunas de colores en la oscuridad. El parque, antes un lugar donde te sentías solo, ahora estaba lleno de una calidez mágica. Aprendiste que la amistad no necesita ser vista con los ojos, sino sentida con el corazón, como una manta suave en una noche fresca. Y así, Invisi, tu Halloween se llenó de la amistad más brillante y ¡feliiiz! que jamás habías imaginado.

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?