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Bartolomé y la Noche de Mil…

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Portada de Bartolomé y la Noche de Mil Colores
3-7 años 4 min

Bartolomé y la Noche de Mil Colores

Un murciélago soñador ilumina la noche de Halloween con magia y amistad.

Halloween amistad valentía diversión
Bartolomé, el murciélago con gafas grandes, mira pensativo la oscuridad del bosque de Halloween.

El pequeño luciérnaga, que soy yo, parpadea en el bosque de Halloween. Veo a Bartolomé, un murciélago pequeñín con gafas tan grandes que parecen dos lunas sobre su nariz. Bartolomé suspira. Esta noche de Halloween, con sus calabazas sonrientes y sus disfraces coloridos, ¡él solo ve sombras! Su corazón de murciélago desea ver los rojos vibrantes de las manzanas acarameladas y los naranjas chispeantes de las hojas caídas. Pero su familia, ¡ay!, solo conoce el vuelo en la noche oscura.

La luna, traviesa, se esconde detrás de nubes perezosas, como un gato jugando al escondite. Los hermanos de Bartolomé aletean a su alrededor, diciendo con voz grave: —¡Los murciélagos deben amar la oscuridad! Es nuestro hogar, nuestro abrigo. Pero Bartolomé mira sus gafas, que reflejan un mundo sin color, y piensa: ¿De verdad? ¿No puede la noche tener un poquito de arcoíris? ¡Qué misterio tan brillante, en la noche reluciente!

Bartolomé cuelga hojas brillantes y bayas luminosas en los árboles, observando un luciérnaga.

Con patitas ágiles, Bartolomé se lanza a la aventura. Recolecta hojas que brillan como pequeños espejos bajo mi luz de luciérnaga, y bayas que parecen diminutas linternas encendidas. Con hilos de telaraña mágica, que solo él sabe encontrar, Bartolomé inventa un "caza-estrellas". ¡Qué invento tan curioso! Es una red de sueños, un atrapa-luces que promete teñir la noche.

Bartolomé cuelga sus creaciones por todo el bosque: en las ramas de los robles viejos, en las puntas de los pinos altos, entre las hojas secas que crujen suavemente. Cada hoja, cada baya, es un punto de luz esperando. Y entonces, justo cuando la luna decide asomar su carita redonda y amable, ¡poof! El bosque entero se enciende. Miles de puntos de luz titilan, bailan, parpadean. Los hermanos de Bartolomé, que vuelan con sus ojos de murciélago acostumbrados a la penumbra, se detienen en el aire, boquiabiertos. —¡Qué misterio tan brillante, en la noche reluciente!—, susurran.

La familia de Bartolomé vuela asombrada en un bosque de Halloween lleno de luces de colores, y Bartolomé lleva gafas de sol.

La familia de Bartolomé, sorprendida y maravillada, descubre que la noche no es solo negra, ¡sino que puede ser tan colorida y alegre como el día más soleado! Las bayas rojas parecen pequeñas chispas, las hojas verdes destellan como esmeraldas. Y para que Bartolomé pueda seguir descubriendo la magia de los colores, ¡su familia le prepara unas gafas de sol hechas con pétalos de flor para sus futuras aventuras diurnas! ¡Qué noche de Halloween tan especial!

¡Qué cuento tan bonito!

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