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Bartolomé y la Chispa Estelar

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Portada de Bartolomé y la Chispa Estelar
5-6 años 4 min

Bartolomé y la Chispa Estelar

Una aventura luminosa bajo la luna de Halloween.

Halloween amistad valentía diversión
Bartolomé, un murciélago pequeñito con sombrero de mago, se asoma tímidamente desde la entrada de su cueva oscura, con los ojos llenos de curiosidad y un poco de miedo, mientras el resplandor de Halloween empieza a iluminar el exterior.

En la cueva, ¡ay!, qué oscuridad tan oscurísima! Bartolomé, el murciélago más chiquitín, pliegapiega sus alitas. Todos los demás murciélagos, grandes y roncadores, ya duermen colgados, ¡uno, dos, tres! como calcetines viejos. Pero Bartolomé siente un cosquilleo en su pancita. La oscuridad lo envuelve como una manta muy, muy pesada. Sus hermanos, con voces gruesas, le susurran: —¡Los murciélagos no tienen miedo, Bartolomé! —Pero él, ¡ay!, se siente más solito que una hoja en un árbol seco. Así que, con un ¡fiuuu! valiente, decide que esta noche de Halloween, la noche de las luces bailonas y las calabazas sonrientes, no se quedará en su cueva. ¡No, señor! Volará a buscar su propia chispa de valentía.

Bartolomé, el murciélago con sombrero de mago, vuela maravillado en un bosque mágico de Halloween, mientras una pequeña luciérnaga brillante, Luci, revolotea y comparte un secreto con él.

Afuera, ¡oh, sorpresa! La noche no es tan negra como una mora. Es un lienzo azul-violeta salpicado de lunares brillantes. La luna, redonda y sonriente, cuelga como un farol gigante, y las estrellas, ¡miles de ellas!, parpadean como ojitos curiosos. Bartolomé vuela, ¡flappity-flap!, entre ramas que susurran secretos y telarañas que brillan como perlas. De repente, ve un puntito de luz que danza y revolotea, ¡uno, dos, tres piruetas! Es Luci, la luciérnaga más chispeante de todo el bosque, que ilumina con su propia magia. Bartolomé, ¡chas!, se acerca volando, con sus ojitos bien abiertos.

—¡Hola, pequeño murciélago! —dice Luci, su luz parpadeando como una lámpara de cuento—. ¿Buscas algo en esta noche tan mágica? —Bartolomé, tímidamente, explica su miedo. Luci sonríe, o al menos su luz parece sonreír. —Sabes, Bartolomé —comienza Luci, su voz suave como el viento de seda—, la luz no solo está afuera. Cada uno de nosotros lleva una pequeña estrella interior. Es la chispa de la valentía, la chispa de la alegría, la chispa de… ¡ti mismo! A veces, solo hay que recordar que está ahí, brillando suavemente.

Bartolomé, el murciélago con sombrero de mago, duerme plácidamente colgado en su cueva, rodeado de sus hermanos, mientras la luz de la luna entra suavemente, creando un ambiente cálido y reconfortante.

Con las palabras de Luci latiendo en su corazoncito, Bartolomé siente un calorcito agradable. Vuela de regreso a su cueva, ¡flappy-flap-flup!, pero ahora la oscuridad no le parece tan oscurísima. Ahora ve los destellos de las estrellas en su mente y la lucecita de Luci en su recuerdo. Se cuelga junto a sus hermanos, que roncan a todo pulmón. Ya no se siente solo. Sabe que tiene su propia chispa valiente encendida. Y así, Bartolomé el murciélago, ¡uno, dos, tres bostezos!, cierra sus ojitos y se duerme, soñando con un cielo lleno de estrellas que brillan, ¡brillan y brillan!, dentro de él.

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?