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Azulito y el Puente de Amigos

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Portada de Azulito y el Puente de Amigos
5-6 años 3 min

Azulito y el Puente de Amigos

Pequeños hilos de valentía unen grandes corazones.

amistad perseverancia resiliencia juguetes hora de dormir
Azulito, un ovillo azul, mira a un osito y una muñeca solos en la habitación.

Hola, soy Azulito, un ovillo de lana azul, suave y calentito. Mi hogar es la cesta de costura de la abuela, un lugar acogedor con botones brillantes y agujas que hacen ¡clinc!. Desde aquí, yo miro a los juguetes. ¡Ay, qué solitos están! El osito Peluso, allá en la alfombra, y la muñeca Lili, al otro lado, ¡tan lejos! Yo quería que jugaran juntos, yo soñaba con verlos reír. Un día, ¡zas!, sentí una idea cosquilleante: ¿y si me desenredo y estiro? Pensé: "Con un poquito de hilo y un gran deseo, ¡un puente de amigos yo creo!"

Azulito se desenreda, formando un pequeño puente de lana hacia el osito.

Empecé a desenredarme, ¡Puf!, qué lío al principio. Mi lana se enredaba un poco, y me sentí chiquitín. —¿Azulito, crees que podrás? —preguntó la aguja brillante, un poco incrédula. Pero yo miraba a Peluso, yo miraba a Lili, y sabía que no quería que siguieran solos. ¿Me quedo quietecito y no lo intento, o me atrevo a estirarme con todas mis fuerzas? Decidí ser valiente. Yo me estiraba, yo me estiraba, ¡cada vez un poquito más! Mi hilo azul se alargaba, formando una línea suave hacia el osito. "Con un poquito de hilo y un gran deseo, ¡un puente de amigos yo creo!"

Azulito conecta al osito y la muñeca con un largo puente de lana, y ellos juegan felices.

Llegué hasta Peluso, ¡Tachán!, un pequeño puente ya estaba hecho. Él me dio las gracias con un abrazo suave. Pero aún faltaba Lili. El camino era más largo, y yo ya me sentía un poco delgadito. ¿Y si me rompía? Yo seguía estirándome, yo seguía avanzando, paso a paso, hilo a hilo. ¡Zzzzzzz! sonaba mi lana al desenrollarse. ¡Lo logré! Conecté a Peluso con Lili. —¡Azulito, eres el ovillo más perseverante! —exclamó Lili, dando saltitos de alegría. Los juguetes se acercaron, y la habitación se llenó de risas. Así, "con un poquito de hilo y un gran deseo, ¡un puente de amigos yo creé!" Aprendí que aunque seas pequeño y el camino sea largo, si lo intentas con ganas y no te rindes, puedes hacer cosas maravillosas.

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?