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Ritmo, el Sintonizador de Sueños

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Portada de Ritmo, el Sintonizador de Sueños
5-6 años 3 min

Ritmo, el Sintonizador de Sueños

Descubre la magia en lo ordinario y los sueños olvidados.

descubrimiento resiliencia aventura cotidiano imaginación
Ritmo, un botón de volumen, pensativo en una sala de música polvorienta.

Tú eres Ritmo, un pequeño botón de volumen, redondo y reluciente, en un viejo tocadiscos de la sala de música. Esta sala es polvorienta, pesada, pero preciosa a tu manera, llena de sombras y silencios. Cada día, te preguntas: "¿Pero qué puede hacer un botón de volumen tan pequeño en un lugar tan grande y silencioso?" Te sientes un poquito... aburrido, ¿sabes? Un día, decides girarte, muy, muy despacio, casi sin querer. ¡Oh, botones y burbujas, ¿qué será esto?!

Ritmo se sorprende al escuchar a una taza de té burbujeante.

De repente, un tintineo tenue llega a tu perilla. ¡Clinc-clanc, clinc-clanc! ¿De dónde viene ese sonido tan curioso y cantarin? Giras un poquito más, con tus diminutas patitas haciendo un esfuerzo. La voz de una vieja taza de té, olvidada en la estantería, te susurra: —¡Quiero bailar un vals de burbujas, Ritmo! ¡Un vals de burbujas y bizcochos! Tú, sorprendido, respondes con un suave: —¿Un vals de burbujas? ¿De verdad sueñas con eso, taza?

Ritmo se esfuerza por girar, escuchando a un libro de cuentos.

Animado por la taza, intentas girar hacia otro lado, un poquito más allá de tu zona de confort. ¡Ay, mi perilla querida, ¿qué pasará ahora?! Te cuesta un poco, como si el polvo te hiciera cosquillas. Pero no te rindes, insistes con suaveza. Un murmullo grave y melodioso te envuelve. Es un viejo libro de cuentos, cubierto de telarañas. —Yo, yo sueño con un baile de palabras, un sonsonete de historias que saltan y salpican la imaginación, —dice el libro con voz profunda.

Ritmo, el botón de volumen, feliz y orgulloso de ser un sintonizador de sueños.

Ahora lo sabes, Ritmo. No eres solo un botón en un tocadiscos viejo. Eres un sintonizador de sueños, un descubridor de danzas secretas. Cada objeto, por más olvidado que esté, tiene una melodía dentro, esperando que tú la encuentres. La sala ya no es tan silenciosa; ahora está llena de potenciales pum-pum y chas-chas de bailes soñados. Y tú, Ritmo, con tu perilla valiente y vibrante, ¡estás listo para sintonizar muchas más aventuras musicales!

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?