A Lumi, el pequeño unicornio de crin arcoíris, le cosquillearon las pezuñas de emoción. Había llegado por fin al gran Reino de Auralia, un lugar donde la magia brillaba en cada hoja y cada piedra. Sus ojos redondos reflejaban la luz suave del bosque encantado, lleno de colores pastel que se difuminaban como un sueño.