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Pompon y el Brillo Misterioso

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Portada de Pompon y el Brillo Misterioso
3-4 años 1 min

Pompon y el Brillo Misterioso

La curiosidad nos lleva a descubrir amigos y aventuras maravillosas.

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Pompon, una nube de algodón, mira un brillo detrás de una flor gigante.

Yo soy Pompon, una bolita de algodón suavecita y muy curiosa, ¡como una nube juguetona! Un día, mientras flotaba cerca de las margaritas, vi un brillo, ¡un pling, pling que venía de la flor más grande! Mis ojitos azules brillaban como dos gotitas de rocío. —¡Qué será ese brillo? —me pregunté. —¡Quiero saberlo! Pero la flor era alta, alta, casi como una montaña. ¿Debería ir a ver qué es, o quedarme aquí, dando saltitos en el pasto suave?

Pompon encuentra mariquitas jugando detrás de la flor.

Mis patitas de algodón hicieron pum, pum, pum mientras decidía ir a ver. ¡La curiosidad me picaba como una cosquillita! Me acerqué a la flor, que olía a miel y a sol. Al mirar detrás de sus pétalos gigantes, ¡oh, sorpresa! No era un tesoro, ¡era una familia de mariquitas rojas con puntitos negros, riendo y jugando! Una mariquita me saludó con una patita: —¡Hola, Pompon! ¿Vienes a jugar? ¡Jijiji! ¡Es muy divertido aquí!

Pompon y las mariquitas juegan felices a las escondidas.

Me uní a ellas y jugamos a las escondidas entre los pétalos, y yo hacía fshhh con mis nubesitas al moverme. ¡Era tan divertido como flotar en el cielo! Pompon aprendió que, a veces, cuando somos un poco valientes y curiosos, descubrimos amigos y juegos maravillosos. La curiosidad es como una llave mágica que abre la puerta a nuevas alegrías. ¡Así que siempre busca esas chispitas de curiosidad!

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?