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Nira y el Misterio del Libro…

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Portada de Nira y el Misterio del Libro Roncador
5-6 años 4 min

Nira y el Misterio del Libro Roncador

Descubre la valentía en los rincones más silenciosos.

resiliencia aventura amistad
Nira, una afiladora roja, mirando lápices sin punta en un rincón secreto de la biblioteca.

Tú eres Nira, la afiladora más brillante de la Biblioteca del Susurro. ¡Qué emoción! Tu mayor alegría es ver las puntas de los lápices tan afiladas que pueden dibujar sueños. Tu pequeño defecto es que, cuando te emocionas mucho, un poco de grafito te hace cosquillas en la nariz, y… ¡achís! A veces se te escapa un estornudo. Hoy, tú exploras un rincón secreto, más allá de la estantería de los cuentos de dragones, donde encuentras una pila de casi veinte lápices olvidados, todos con sus puntas chatas y tristes. Parece que esperan una aventura. ¿Podrás afilarlos todos?

Nira, la afiladora, superando obstáculos como libros tambaleantes y telarañas brillantes para llegar a un libro misterioso.

De repente, ¿qué es ese gruñido tan bajo? ¿Un dragón lector? Te quedas quieta. «¡Ay, ay, ay, ¿y ahora qué haré?» te preguntas, tu rueda de metal temblando un poquito. El sonido viene de un libro gigante, polvoriento y con una tapa de cuero gruesa. Parece un guardián de historias. Para llegar a él, primero, ¿cómo pasar las altas torres de enciclopedias que se tambalean? Las mueves con cuidado, una por una. Luego, ¿cómo esquivar las telarañas que brillan como hilos de plata sin que se peguen a tu punta? Pasas rozando. Finalmente, ¿cómo subir por el montón de cojines blanditos que parecen nubes? Saltas con agilidad. Pero el gruñido sigue y sigue.

Al fin, frente al libro, el sonido se hace más fuerte. Es una melodía rítmica, un poco ronca. Tú, con tu corazón de metal latiendo, te atreves a susurrar: —¿Hay alguien ahí? El libro no responde, pero el gruñido continúa. ¿Es un gigante dormido? ¿Un ogro lector de cuentos? Te acercas más. ¿Podría ser una historia muy ruidosa? Con cuidado, empujas la tapa. ¡Oh, sorpresa! No es un dragón. No es un gigante. Ni siquiera un pequeño ratón. Es el bibliotecario, el Señor Bigote, roncando plácidamente detrás del libro, usando el lomo como almohada.

Nira sonriendo al ver al bibliotecario roncando, y luego afilando una pila de lápices.

Tú sueltas una risita suave. ¡El Señor Bigote! Con mucho cariño, le empujas un cojín para que esté más cómodo. ¡Qué alivio! Ahora puedes concentrarte en tu misión. Uno por uno, tomas los lápices olvidados. ¡Chsss-chsss! Cada punta chata se convierte en una punta afilada y brillante, lista para escribir miles de aventuras. La pila de lápices afilados crece y crece, listos para dibujar mundos mágicos. Tú, con tu nariz limpia y tu corazón contento, te sientes la afiladora más valiente y útil de toda la biblioteca, lista para cualquier otro misterio o para los veinte lápices dorados que, quizás, te esperarán algún día.

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?