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Lolo y el Lenguaje del Arcoíris

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Portada de Lolo y el Lenguaje del Arcoíris
5-6 años 3 min

Lolo y el Lenguaje del Arcoíris

No necesitas sonar igual para conectar, solo querer compartir tu voz.

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Lolo, un loro de colores vibrantes, sentado en un sillón, fascinado por un documental de animales en la televisión.

Tú, Lolo, el loro con plumas que brillan como un arcoíris recién pintado, te posas en el sillón mullido. Tus ojos curiosos siguen los documentales de la televisión. ¡Ah, qué maravilla! Ves leones rugiendo en la sabana, búhos ululando en bosques misteriosos y delfines haciendo click-click en el océano azul. Tu corazón de loro parlanchín sueña con un mundo de charlas infinitas. Quieres hablar todos los idiomas, chismear con cada criatura, entender sus secretos bajo el sol o la luna. ¡Qué aventura, Lolo! Imaginas susurros de viento y risas de olas, todo en tu propia voz, en tu propio idioma de colores.

Lolo, el loro, frustrado junto a un acuario, intenta imitar sonidos mientras Sofi lo observa con ternura.

Y así, tú lo intentas, Lolo. Con toda tu alma de loro, te estiras y te inflas. Intentas el «GRRRR» del león, pero de tu pico solo sale un GRRRR... que suena más a ronquido de abuelo. ¡Ay, mi plumita, qué lío! Luego, pruebas el «Hoo-hoo» del búho sabio, y de repente, ¡achís!, un estornudo travieso te sacude. El mundo animal parece tan lejano. Por último, con tu mirada fija en el acuario, buscas el «CLICK-CLICK» del delfín juguetón. Pero tu intento es tan fuerte, tan inesperado, que los peces de Sofi se esconden entre las algas. Tu plumaje se desinfla un poquito. ¿Por qué no te entienden? Sofi, tu pequeña dueña, te mira con ojos suaves, viendo tu frustración.

Lolo y Sofi, sonriendo juntos, mientras ella le muestra un libro de viajes, creando un lenguaje de juego.

Sofi se acerca con un libro grande, lleno de dibujos de tierras lejanas y animales de todos los colores. Ella abre sus páginas, y con su propia voz, imita el —GRRRR— con una sonrisa, el —Hoo-hoo— con un guiño y el —CLICK-CLICK— con un chasquido divertido. ¡No suenan exactamente igual! Pero Sofi ríe, y tú, Lolo, empiezas a entender. No se trata de sonar perfecto, sino de querer conectar. Juntos, inventan nuevos sonidos: un ¡Pío-pío-risas! para el amanecer, un ¡Flap-flap-juegos! para la tarde. Crean su propio lenguaje, un lenguaje universal de pura alegría y amistad, donde cada sonido es una invitación a jugar y cada mirada, un abrazo.

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?