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Llavín y la Melodía de los…

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Portada de Llavín y la Melodía de los Recuerdos
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Llavín y la Melodía de los Recuerdos

Descubriendo que el valor de una llave está en las historias que puede despertar.

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Llavín, la llave antigua, triste frente a una caja de música, con un cajón vacío detrás.

Yo era Llavín, una llave pequeñita y antigua, que vivía en un llavero lleno de llaves grandes y brillantes. ¡Ellas sí que brillaban como estrellas! Pero yo, Llavín, me sentía un poco inútil, un poco invisible. Mi única misión era abrir un viejo cajón de madera, que siempre estaba vacío y silencioso como un sueño. Un día, quise probar algo nuevo, ¿sabes? Me acerqué a una cajita musical que vi en un estante. Intenté girar mi cuerpo en su ranura, pero no encajaba. —¡Oh, qué pena! —pensé. Y mi pequeño corazón de metal se encogió un poquito. Ay, ay, ay, mi corazón de metal, ¿serviré para algo más que un cajón banal?

Llavín la llave, primero mirando una jaula de pájaros, luego descubriendo un baúl antiguo y oculto.

Pero Llavín no se rendía. Mis ojos de metal miraron a mi alrededor y vi una jaula de pájaros de madera, muy antigua, que parecía guardar secretos. Pensé: “Quizás, quizás aquí sí”. Me acerqué con cuidado, balanceándome suavemente. Intenté girar mi cuerpo en su diminuta cerradura, pero, ¡ay!, tampoco era para mí. Sentí un pequeño temblor en mi cuerpo. Ay, ay, ay, mi corazón de metal, ¿serviré para algo más que un cajón banal? ¿Sería mi destino ser solo la llave de un cajón vacío?

Me sentí un poco desanimada, un poco cansada. Estaba a punto de volver a mi llavero, cuando, de repente, mis ojos vieron algo escondido. Era un baúl polvoriento, casi olvidado en un rincón, con una ranura oculta que nadie parecía haber notado. Me acerqué, con una pequeña esperanza latiendo en mi pecho. ¡Y giré, y giré, y giré! Esta vez, sentí un “clic” suave, como una canción secreta. El baúl se abrió, no con un sonido, sino con una ráfaga de colores y brillos que salieron volando.

Llavín, la llave, abre el baúl y un torbellino de colores y recuerdos mágicos la rodea.

¡No estaba vacío! Dentro no había objetos, sino historias y recuerdos que brotaban como burbujas de jabón, flotando a mi alrededor. Vi un barco de papel navegar en mi mente, escuché la risa de un niño con un caballito de madera. Cada objeto que el baúl había guardado, ¡yo podía desbloquear su historia! Ya no era solo una llave para un cajón vacío. Yo era Llavín, la llave de los cuentos, la que daba vida a los recuerdos olvidados. Y mi corazón de metal, ¡ahora sí que cantaba de alegría!

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?