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La Momia Momilina y el Viento…

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Portada de La Momia Momilina y el Viento Revoltoso
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La Momia Momilina y el Viento Revoltoso

Un ovillo de diversión inesperada.

Halloween Momias Aventura Humor Amistad
Momilina, una momia delgadísima, se esconde tímidamente detrás de una ramita de palmera, observando los preparativos de Halloween.

Momilina era una momia tan, tan flaca que el viento del desierto casi la llevaba volando. Sus vendas, ¡ay, sus vendas!, se le soltaban solas con un suave ¡psssst!, y al caminar por el oasis, parecía un espagueti con sandalias que hacía ¡plof, plof! Cuando llegaba la Víspera de Halloween, todos se preparaban para el gran Desfile de las Momias, pero Momilina siempre se escondía detrás de una ramita de palmera, ¡era tan delgada que casi desaparecía! Le encantaba ver los disfraces de calabaza y fantasma, pero temía que una ráfaga la convirtiera en serpentina antes de tiempo.

Momilina es arrastrada por un viento juguetón, sus vendas se estiran como cintas infinitas mientras gira en el aire.

Aquel año, el día del desfile llegó con un viento ¡fuuuu! tan juguetón que Momilina, que justo salía a mirar un murciélago de cartón, sintió un ¡wiiiii! que la elevó. Sus vendas se estiraron como cintas infinitas, ¡zas, zas, zas!, y el aire la hizo girar y girar. De repente, ¡plop!, cayó al suelo y el viento, con un último ¡puuuf!, la enrolló toda, ¡cric-crac!, hasta dejarla hecha un ovillo redondito y apretado. ¡Parecía una bola de estambre lista para tejer!

Escarabajos con sombreritos de gala envuelven a Momilina, quien luce un nuevo y divertido estilo de vendas desordenadas, mientras otras momias la imitan.

Entonces, un escuadrón de escarabajos con sombreritos de gala y bigotes diminutos, que eran los costureros oficiales del desfile, acudió al rescate con un ¡ziiiip! y un ¡clink! Con sus patitas expertas, comenzaron a desenrollar y volver a enrollar las vendas de Momilina. ¡Pero con la prisa de Halloween, las pusieron todas al revés! Momilina se miró: ¡qué sorpresa! Tenía un brazo por aquí, una pierna por allá, y un fleco de vendas que le caía sobre un ojo. ¡Era una Momia Moderna, versión remix! Y con un ¡ta-chán! de orgullo, sonrió. Las demás momias la vieron y, ¡oh, qué estilo! Pronto, todas empezaron a desordenar sus propias vendas, ¡querían ser tan geniales como Momilina!

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?