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La Melodía de Madera de Arquitecta

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Portada de La Melodía de Madera de Arquitecta
5-6 años 5 min

La Melodía de Madera de Arquitecta

La música más extraña puede unir a los amigos para lograr grandes cosas.

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Arquitecta, una hormiguita con casco y botas rojas, excavando con su piqueta en un tronco caído.

Arquitecta era una hormiguita con un casco minúsculo y botas rojas que le quedaban un poco grandes. Su pasión era construir, y ese día trabajaba en un enorme tronco caído, tan grueso como un autobús, en medio del bosque. Golpeaba la madera con su pequeña piqueta, cavando túneles para el nuevo hormiguero. Estaba sola, y el trabajo era lento, más lento que una tortuga dormida. "¡Toc, toc, toc, qué aburrido!", pensó, mientras el eco de su piqueta rebotaba en la corteza.

Un día, mientras Arquitecta picaba la madera, notó algo extraño. Al golpear un trozo más oscuro, sonó un "¡Plim!" grave y resonante. Luego, un poco más allá, en una veta clara, un "¡Chin!" agudo y brillante. ¡Era como si el tronco tuviera su propia orquesta escondida! La hormiguita, con los ojos grandes como canicas, empezó a probar: —"¿Y si golpeo aquí?" —preguntó al aire. La madera respondió con un "¡Boom!" sorpresa. —"¡Qué divertido!", exclamó.

Arquitecta dirige una orquesta en el tronco, mientras otras hormigas se acercan curiosas.

Arquitecta, que era muy ingeniosa, comenzó a golpear la madera en diferentes puntos, creando una secuencia de sonidos. Plim, chin, boom, tac, clic, clac. Parecía que el tronco estaba cantando una canción muy pero que muy rara. Con cada golpe, la melodía se hacía más pegadiza, como una canción de cuna para gigantes. Y así, entre maderitas y polvillo, nació la Melodía de Madera.
—¡Toc, toc, toc, la madera suena!
—¡Qué ritmo tan loco, qué cosa tan buena!

El bosque, al principio silencioso, pronto se llenó con la música disparatada de Arquitecta. Otras hormigas, que pasaban por allí cargando hojitas o buscando comida, se detuvieron. —¿Qué es ese ruido tan gracioso? —preguntó Hormigo el forzudo, rascándose la cabeza. Arquitecta, orgullosa como una pavo real, les explicó su descubrimiento. "¡Es la Melodía de Madera! ¡Y si la tocamos, el hormiguero se construye más rápido!" Al principio dudaron, pero la música era tan contagiosa, que pronto empezaron a golpear el tronco también, ¡cada una con su propio ritmo!
—¡Toc, toc, toc, la madera suena!
—¡Qué ritmo tan loco, qué cosa tan buena!

Arquitecta y sus amigos hormigas construyen el hormiguero al ritmo de la música en el tronco.

Con Arquitecta dirigiendo la orquesta de madera y sus amigos hormigas golpeando y picando al son de la música, el hormiguero creció a una velocidad de rayo. Los túneles aparecieron como por arte de magia, y las galerías se extendieron como hilos de algodón. La construcción, que antes era una tarea solitaria y aburrida, se convirtió en una fiesta musical llena de risas y trabajo en equipo. El hormiguero se terminó en un abrir y cerrar de ojos, ¡el más grande y divertido de todo el bosque!
—¡Toc, toc, toc, la madera suena!
—¡Qué ritmo tan loco, qué cosa tan buena!

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?