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La Escoba Viajera de Halloween

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Portada de La Escoba Viajera de Halloween
5-6 años 4 min

La Escoba Viajera de Halloween

Una aventura dulce sobre la amistad y el ingenio

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Una escoba triste en una tienda de disfraces, observada por una araña con sombrero.

Vuela-Vuela, una escoba de bruja nuevecita, suspiraba desde su rincón en la tienda de disfraces. Era la víspera de Halloween, y mientras los niños elegían sus trajes, ella solo soñaba con volar alto, muy alto, por el cielo estrellado. Pero allí estaba, inmóvil, sin conocer nada más que el polvo del suelo. "¡Vuela-Vuela quería volar!", pensaba con tristeza, viendo a los pequeños llevarse calabazas. De pronto, una pequeña araña con un divertido sombrero de bruja la observó con curiosidad.

La araña tejiendo una telaraña entre la escoba y un carrito de compras.

La araña, que se llamaba Teje-Secretos, notó la pena de Vuela-Vuela. Sus ojitos brillantes se encendieron con una idea chispeante. Con patitas ágiles y un hilo de seda fuerte, Teje-Secretos comenzó a tejer una telaraña especial. La ató con cuidado entre las cerdas de Vuela-Vuela y el borde de un carrito de compras que pasaba. "¡Pssst!", siseó Teje-Secretos con una sonrisa, "¡Agárrate fuerte, Vuela-Vuela! ¡Nuestra aventura está a punto de comenzar!". La escoba sintió un cosquilleo de emoción que subía por su mango.

La escoba deslizándose por la calle, recogiendo caramelos caídos de niños disfrazados.

Cuando un niño disfrazado de fantasma empujó el carrito fuera de la tienda, Vuela-Vuela sintió un tirón. ¡Zas! Se deslizó suavemente por el suelo, atada a su nueva amiga. "¡La Escoba Voladora más Lenta del Mundo!", pensó Vuela-Vuela, riendo un poco. Mientras avanzaban despacio por la acera llena de hojas crujientes y farolillos de calabaza, los niños emocionados dejaban caer caramelos de sus bolsas. ¡Plaf! ¡Plaf! Vuela-Vuela, con sus cerdas, los iba recogiendo uno a uno. La brisa de Halloween le susurraba secretos dulces.

La escoba y la araña compartiendo caramelos felizmente al final de la noche.

Vuela-Vuela no voló alto como soñaba, pero se deslizó en una aventura llena de risas y sorpresas. Al final de la noche, ella y Teje-Secretos compartieron un montón de caramelos brillantes. La escoba se dio cuenta de que no necesitaba volar por el cielo para sentir la magia. La verdadera aventura estaba en el ingenio de su amiga, en la alegría de los caramelos y en la compañía. Juntas, aprendieron que la velocidad no era lo importante, sino el camino divertido que habían creado. ¡Fue la víspera de Halloween más dulce de todas!

¡Qué cuento tan bonito!

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