Hércules, el héroe invencible, se preparaba para el festival.
¡Con toda su fuerza, lanzó el disco!
Pero, ¡oh, sorpresa!, el disco no voló. Rebotó como una pelota de goma. “¡Qué extraño!”, pensó Hércules, con los ojos bien abiertos.
Una aventura de rebotes y risas en el Olimpo
Hércules, el héroe invencible, se preparaba para el festival.
¡Con toda su fuerza, lanzó el disco!
Pero, ¡oh, sorpresa!, el disco no voló. Rebotó como una pelota de goma. “¡Qué extraño!”, pensó Hércules, con los ojos bien abiertos.
¡Pum, pum, pum! El disco rebotaba sin parar. Hércules lo perseguía entre las columnas del Olimpo. Pasó bajo las túnicas de unas ninfas que reían.
“¡Miren al disco juguetón!”, exclamaron las ninfas con alegría, sus risas sonaban como campanitas.
¡El disco siguió su camino, haciendo ruidos divertidos! De repente, se unió a un grupo de sátiros. ¡Se puso a rebotar con ellos, como si fuera parte de una conga alocada!
Los sátiros cantaban: “¡A bailar, a rebotar!”, mientras Hércules los miraba, con un pequeño bostezo.
Hércules, aunque cansado y cubierto de polen de risas brillante, no pudo evitar sonreír. ¡Qué divertido era el disco!
“¡Qué fiesta tan inesperada!”, dijo Hércules. Se unió al baile, disfrutando de ese festival tan especial.
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