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Gura y la Semilla Brillante

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Portada de Gura y la Semilla Brillante
3-4 años 2 min

Gura y la Semilla Brillante

Descubre el poder de pedir ayuda y la magia de tu propio brillo.

autoconfianza amistad misterio huerto
Gura, una espiral de luz, luce preocupado en un huerto escolar.

En el huerto escolar, donde el aire huele a fresas dulces y a tierna menta, vive Gura. Gura no es un animal, ¡es un eco de risa! Una espiral de luz brillante como una luciérnaga juguetona, con ojitos curiosos y manitas que brillan. Gura ama las flores y su trabajo: con un suave "¡Plin!", ayuda a los pétalos dormilones a despertar. Hoy Gura tiene una misión muy especial: plantar la semilla mágica para la flor más grande. Pero, ¡oh, no! La semilla, pequeña como una gota de rocío, ha desaparecido. Gura mira y mira, y su brillo se hace un poquito tenue. "¡Ay, caramba, Gura no puede solo!", susurra Gura, y un pequeño zzzzzz sale de su luz.

Gura sigue un rastro brillante en el suelo del huerto.

Gura empieza a buscar. ¡Primero en el montón de hojas! Crush, crush, no está. ¡Luego bajo la rosa roja! Snif, snif, solo el perfume más rico. El brillo de Gura parpadea, ¡casi se apaga! "¡Ay, caramba, Gura no puede solo!", repite Gura, moviendo sus manitas diminutas. Mira al suelo, y ¿qué ve? ¡Una pequeña huella brillante, como polvo de estrellas! Parece que la semilla rodó por el camino de tierra, suave como la seda, y dejó un rastro. Pero el rastro se pierde justo donde un gran zapato ha pisado. Gura se siente pequeñito, pequeñito.

Gura y la jardinera Lara encuentran la semilla brillante.

De repente, una voz amable suena cerca: —Hola, Gura. ¿Necesitas ayuda? —Es Lara, la jardinera, que sonríe dulcemente como un panal de miel. Gura, con su brillo casi oculto, señala el suelo con su manita que brilla un poquito. —¡Ay, caramba, Gura no puede solo! ¡Mi semilla se fue! —dice. Lara se agacha, y con sus ojos observadores como un búho, ve algo brillante. —¡Mira, Gura! —dice Lara, señalando debajo de una hoja de lechuga. ¡Ahí está la semilla, reluciente y feliz! Gura siente un ¡PUM! de alegría en su pecho. Su brillo vuelve más fuerte que nunca. Gura toma la semilla, la planta con cuidado, y con once rápidos "¡Plin! ¡Plin! ¡Plin!" su energía hace que brote un diminuto tallo verde. ¡Gura lo logró, y no estaba solo! Ahora sabe que pedir ayuda es una gran aventura.

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?