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Fito, el Semáforo Bailarín

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Portada de Fito, el Semáforo Bailarín
7 años 4 min

Fito, el Semáforo Bailarín

Descubre tu ritmo y comparte la alegría, ¡aunque seas un semáforo!

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Fito, el semáforo, con cara de aburrido viendo a niños tristes.

Soy Fito, el semáforo peatonal. Mi trabajo es muy importante, pero a veces, ¡qué monótono! Rojo, verde, rojo, verde... ¡Un verdadero aburrimiento! Veo a los niños en la acera, con sus mochilas pesadas y caras largas. ¡Parecen gomitas derretidas después de un día de calor! Hoy no quiero ser solo un semáforo que ordena. Hoy quiero ser... ¡algo mucho más divertido!

Fito el semáforo parpadea rítmicamente, una paloma lo mira con curiosidad.

Una idea brillante, como un rayo de sol ¡zas!, ilumina todos mis circuitos. ¿Y si mis luces no solo ordenaran el paso, sino que animaran a la gente? Decido empezar suave. Primero, mi luz roja parpadea dos veces, ¡bip-bip!, luego la verde, ¡bop-bop! Un pequeño ritmo nace en el aire. La paloma Pío, que siempre me mira con cara de pocos amigos, ladea la cabeza. —¡Qué haces, Fito! —grazna, con un ojo entrecerrado, como si yo estuviera loco.

Pero yo no la escucho. La música de mis luces empieza a sonar más fuerte en mi interior. Entonces, mis tres luces, la roja, la amarilla y la verde, ¡empiezan a bailar juntas! Se encienden y apagan en un patrón loco: ¡rojo-amarillo-verde, verde-amarillo-rojo! Un ¡chispum-chispum! rítmico llena el cruce. Los niños levantan la vista. Sus ojos se abren como platos. ¡Mi corazón de semáforo late de pura emoción!

Fito el semáforo baila, y los niños, la paloma y los coches se unen a la fiesta.

Y entonces, ocurre la magia. Mis luces no solo parpadean, ¡parece que saltan de alegría! Mi poste se balancea un poquito, ¡ñiqui-ñaca!, como si tuviera cosquillas por dentro. Los niños, al principio tímidos, empiezan a mover los pies. Una niña con coletas, Lía, suelta su mochila y da un pequeño giro como una peonza. Otro niño, con una gorra al revés, ¡empieza a hacer el robot más gracioso! Y yo, Fito, grito con todas mis luces: "¡Luces de colores, a bailar sin temores!"

La calle entera se convierte en una fiesta. Pío, la paloma, incluso hace una reverencia al ritmo, ¡parece que le gusta! Los coches esperan pacientes, y algunos conductores hasta tocan la bocina al compás de la música imaginaria. ¡Qué maravilla! Ya no soy solo Fito el semáforo aburrido. Soy Fito, el semáforo bailarín que reparte alegría a cada parpadeo. Y mi corazón de luz brilla con una confianza que nunca antes había sentido. "¡Luces de colores, a bailar sin temores!" —repetimos todos, ¡y la ciudad vibra de risa y felicidad!

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?