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El Tesoro de Telarañas Brillantes

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Portada de El Tesoro de Telarañas Brillantes
4-5 años 2 min

El Tesoro de Telarañas Brillantes

Una noche de Halloween, la curiosidad de un murciélago creó una maravilla.

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Viento Nocturno, un murciélago curioso, observa la noche de Halloween.

Viento Nocturno era un murciélago joven, con alas suaves como la noche y unos ojos muy, muy grandes que lo miraban todo. En la víspera de Halloween, mientras sus amigos solo volaban en círculos juguetones, Viento Nocturno se posó en una rama y observó. ¿Por qué los niños, vestidos con cosas divertidas, buscaban dulces? Él no sabía qué eran ni cómo se pedían, pero su corazón de murciélago sentía una gran curiosidad.

Viento Nocturno con una hoja seca como capa, emitiendo un '¡Uuuuuh!'.

Con su curiosidad burbujeando, Viento Nocturno decidió que lo mejor era intentar ser como ellos. Encontró una hoja seca, de un naranja otoñal, que se había desprendido de un árbol cercano. Con mucho cuidado, se la puso sobre su espalda como si fuera una pequeña capa. Luego, tomó aire y emitió un suave y un poco desafinado '¡Uuuuuh!', esperando que eso funcionara.

Arañas simpáticas tejiendo bajo la luna, sorprendidas por Viento Nocturno.

Pero no aparecieron dulces. En cambio, su tierno '¡Uuuuuh!' asustó suavemente a unas arañas muy simpáticas que tejían sus casas entre las ramas. Ellas, con sus muchas patitas moviéndose graciosamente, se sobresaltaron, pero al ver al pequeño murciélago disfrazado, soltaron una risita. Y entonces, con una energía mágica, empezaron a tejer y tejer sin parar. Sus hilos, bajo la luna púrpura, brillaron y se unieron, formando una casita.

Una casa de telarañas brillantes flotando, admirada por los niños.

¡Y qué casita! Era una casa de telarañas etéreas, llena de miles de gotitas de rocío que parecían pequeñas joyas resplandecientes. Viento Nocturno, con sus grandes ojos llenos de asombro, había creado sin saberlo el 'Tesoro de Telarañas Brillantes'. Esa noche de Halloween, los niños ya no buscaron dulces. Todos se acercaron para admirar la mágica casa de arañas, que flotaba suavemente con el viento, un regalo inesperado de un murciélago curioso.

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?