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El Secreto de las Nubes de…

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Portada de El Secreto de las Nubes de Cuento de Gnomín
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El Secreto de las Nubes de Cuento de Gnomín

Un pequeño gnomo descubre cómo las flores le hablan del planeta.

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Gnomín, un gnomo, sopla un pétalo y su sombra se convierte en una nube.

Gnomín, un pequeño gnomo de jardín con un gorro rojo puntiagudo y botas brillantes, adora mirar las nubes. ¡Qué caprichosas formas pintan en el cielo claro! Un día soleado, mientras observaba un pétalo púrpura de pensamiento mecerse con la brisa, tuvo una idea curiosa. Sopla suavemente, ¡tan suavemente!, sobre los pétalos recién abiertos. Y, ¡zas!, la sombra de la flor en el suelo empieza a estirarse, a bailar y a convertirse en una "nube de cuento" que cambia de forma para narrar historias.

Gnomín mira perplejo una nube de sombra que muestra una flor triste.

Con su primer soplo mágico, Gnomín creó una nube que mostraba un riachuelo rápido y rumoroso que, de repente, se volvía perezoso y un poco gris. ¡Vaya, vaya, Gnomín! ¿Será que me equivoqué de gnomo-soplo? —se pregunta Gnomín, rascándose la barbilla. La nube, antes tan vívida, ahora parecía suspirar. ¿Qué le pasaba al alegre arroyo? Gnomín frunce el ceño, sus pequeños ojos observan cada detalle.

Gnomín sopla otra flor y la nube de sombra muestra tierra seca.

Decidido a entender, Gnomín busca una radiante rosa roja y sopla con más cuidado aún. Esta vez, la nube de cuento formó la imagen de un bello bosque lleno de árboles, pero con una ramita triste y torcida que se caía, sin hojas. Las nubes le hablaban, las nubes le advertían de un problema profundo. ¡Vaya, vaya, Gnomín! ¿Será que me equivoqué de gnomo-soplo? —repite con su vocecita. Una sensación de misterio y melancolía flotaba en el aire del jardín.

Gnomín sopla una flor y una mariquita le habla mientras la nube muestra un papel.

Entonces, Gnomín ve una preciosa prímula que brilla con un rocío especial. Sopla, y la nube que se forma en el suelo muestra un trozo de papel de caramelo brillando junto a una flor marchita. Una sabia mariquita de siete puntos, llamada Mari, que justo pasaba volando, aterriza en su gorro. —Gnomín, las flores no solo dan belleza, también susurran verdades, —dice Mari con su voz aguda y musical. —Mira las sombras, Gnomín, y verás las historias que la Tierra tiene para contar.

Gnomín riega una flor y la nube de sombra muestra un jardín feliz y un pastel.

Gnomín, con una repentina chispa en sus ojos, comprende. Las nubes no se equivocaban; le mostraban cómo el mundo necesitaba un poquito más de amor y cuidado. Rápidamente, con su pequeña regadera, riega la prímula marchita y recoge el papel de caramelo. Luego, sopla sobre una margarita multicolor y, ¡oh, sorpresa!, la nueva nube de cuento muestra un jardín radiante y resplandeciente, lleno de risas y colores. Y lo más divertido: al final, la nube se transformó en un enorme pastel de fresas con nata, ¡listo para una fiesta de gnomos! ¡Qué final tan sabroso y sorprendente!

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?