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El Secreto de Brillante

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7 años 4 min

El Secreto de Brillante

Descubre cómo la perseverancia y la gratitud transforman lo pequeño en algo mágico.

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Una pequeña cuenta de ábaco perdida entre lápices de colores en un estuche.

Nosotros, los lápices de colores, las gomas y los sacapuntas, vivíamos tranquilamente dentro del estuche de Mateo. Éramos un equipo muy ocupado, pero un día llegó una nueva amiga: una pequeña cuenta de un ábaco roto. Ella se sentía pequeña como una migaja y un poco perdida, sin saber para qué servía ahora. Sin embargo, nosotros sabíamos que cada pieza, por pequeña que fuera, tenía un lugar especial en el mundo, y observábamos cómo intentaba encontrar el suyo.

La cuenta de ábaco rodando y tocando tres lápices de colores diferentes, con una chispa de luz.

La pequeña cuenta, a la que llamamos Brillante, no se rindió. Quería encontrar su propósito y con perseverancia rodaba y rodaba. Rodó una vez, uno, y chocó suavemente con un lápiz rojo cereza. Rodó otra vez, dos, y rozó un lápiz azul cielo. Y luego, rodó una tercera vez, tres, y se detuvo justo al lado de un lápiz amarillo sol. ¡Qué sorpresa! Al pasar por ellos, una chispa de luz salió de su centro, como si fuera un pequeño faro mágico. Nosotros, los lápices, sentimos un cosquilleo en nuestras puntas.

La cuenta Brillante brillando con un halo de arcoíris, mientras un lápiz rojo le pregunta algo.

Brillante estaba asombrada. Decidimos ayudarla a experimentar más. Ella se deslizaba por los lápices, y cada vez que tocaba tres colores diferentes en orden, ¡ZAS!, un pequeño arcoíris brillaba a su alrededor como un halo. El lápiz rojo preguntó con curiosidad: —¿Qué es ese poder tan especial que tienes, pequeña amiga? Y Brillante, con una vocecita suave, respondió: —No lo sé, pero siento que puedo unir algo, como un pegamento de luz. Nosotros estábamos emocionados, ¡era un descubrimiento increíble que traía una nueva aventura a nuestro estuche!

La cuenta Brillante creando un puente de arcoíris en un dibujo infantil, conectando un castillo de nubes con una isla de dragones.

Con mucha perseverancia, Brillante practicó, rodando y uniendo colores. Mateo, nuestro dueño, empezó a dibujar sus mundos de fantasía. Cuando Brillante rodaba sobre el papel justo después de que Mateo usara, por ejemplo, el lápiz verde esmeralda, el naranja brillante y el morado profundo, ¡sucedía algo mágico! Los patrones que dibujaba se convertían en puentes de arcoíris vibrantes, tan bonitos como un caramelo de mil sabores. Estos puentes no eran dibujos normales; conectaban los mundos de fantasía de sus dibujos: de una isla de dragones a un castillo de nubes, o de un bosque encantado a un río de estrellas.

La cuenta Brillante orgullosa sobre un puente de arcoíris, rodeada de lápices admiradores.

Ahora, Brillante ya no se sentía perdida. Nosotros la veíamos trabajar con una alegría inmensa, sabiendo que su pequeña chispa era la que unía mundos. Cada vez que creaba un nuevo puente, sentíamos una gran gratitud por su esfuerzo y por la magia que había traído a nuestro estuche. Había aprendido que, aunque uno se sienta pequeño o roto, con perseverancia y el corazón abierto, siempre se puede encontrar una manera de brillar y hacer cosas maravillosas. Y así, nosotros, los objetos del estuche, y Brillante, vivimos felices, ¡siempre listos para la próxima aventura de colores!

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?