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El Secreto de Balón Saltarín

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Portada de El Secreto de Balón Saltarín
5-6 años 4 min

El Secreto de Balón Saltarín

Descubriendo la magia de compartir la alegría de los sueños.

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Balón Saltarín, una pelota de colores brillantes, rueda por el suelo y captura un sueño olvidado que parece una estrella.

Yo era Balón Saltarín, una pelota de mil colores brillantes, y estaba tan aburrido de rebotar solo en la habitación de Lucas. ¡Pum! ¡Pum! ¡Pum! Era divertido, sí, pero siempre lo mismo. Un día, cansado de tanto salto, decidí hacer algo diferente. Rodé, rodé, rodé por el suelo, despacito, como un ratón espiando. De repente, ¡zas!, sentí un cosquilleo suave. Miré bien y vi una pequeña cosa brillante, como una estrella pequeñita, que se pegó a mí. Era el sueño de un pirata, ¡el primer sueño olvidado que capturé!

Balón Saltarín, con dos sueños pegados, rueda con picardía hacia la cama de Lucas.

—¡Qué divertido! —pensé, sintiendo una travesura burbujeante—. ¿Y si capturo más? Rodé otra vez, esta vez hacia la cama de Lucas, donde solía soñar con volar. Zzzzz, escuché un sonido casi inaudible. ¡Plop! Otra bolita brillante, esta vez con forma de nube, se unió a mi piel de colores. Era el sueño de un pájaro que quería cantar sin parar, ¡el segundo sueño! Me sentía como un cazador de tesoros mágicos, ¡pero sin mapa!

La emoción me hizo rodar más rápido, como un bólido silencioso, debajo del escritorio, donde Lucas dibujaba dragones. Y allí, ¡bum! Sentí otro tirón. Era el sueño de un dragón verde que quería pintar con fuego de colores, ¡el tercer sueño! Ahora tenía uno, dos, tres sueños olvidados pegados a mí, brillando como pequeñas luciérnagas que no querían volar. La habitación, antes ruidosa con mis rebotes, ahora estaba extrañamente silenciosa. Sentí que estos sueños querían volver a ser libres.

Balón Saltarín salta feliz mientras tres burbujas brillantes, los sueños liberados, flotan a su alrededor.

—¡Hora de la gran sorpresa! —exclamé con mi voz de pelota, listo para mi gran truco. Me preparé para rebotar, pero esta vez con un propósito especial. Di un pequeño salto... ¡Pum! Una burbuja brillante salió de mí, flotando suavemente. Era el sueño del pirata, ¡libre! Luego, un salto más grande... ¡Pum! ¡Pum! Otra burbuja, el sueño del pájaro, se elevó como una pluma. Los sueños querían volar de nuevo, y yo iba a ser su trampolín.

Y con un gran salto final, ¡Pum! ¡Pum! ¡Pum! El tercer sueño, el del dragón pintor, salió disparado como un cohete de fantasía. Las tres burbujas danzaron por la habitación, una, dos, tres, brillando y bailando como pompas de jabón bajo el sol. Sentí una alegría enorme, una gratitud cálida en mi interior. No era solo rebotar; era devolver la magia. ¡Qué gran aventura ser Balón Saltarín y liberar los sueños olvidados para que volaran de nuevo!

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?