S

El Secreto Brillante de Crayola

1/5
Portada de El Secreto Brillante de Crayola
7 años 4 min

El Secreto Brillante de Crayola

Descubrir tu valor te hace brillar de forma única.

honestidad autoconfianza fantasía creatividad colores
Azulín, un crayón azul, triste junto a otros crayones cortos dentro de su caja, mientras el sol los ilumina.

Yo soy Azulín, un crayón azul, y vivo en la caja Crayola, ¡una pandilla de colores! Pero ay, ¡qué tristeza! Nuestras puntas eran tan cortitas, como hormiguitas asomando. El artista Pincelín nos miraba con cariño, pero para sus cuadros grandes, enormes, ¡no servíamos! Cuando me sentía inútil, pensaba: "¡Uy, uy, uy, qué pena! ¿Servirá mi punta pequeña?"

Un día soleado, Solín, un rayo de sol travieso y juguetón, se coló por la ventana. ¡Zzzz! Nos tocó con su calorcito suave como algodón. Mis hermanos, Rojo Fuego y Verde Hierba, se quejaron: "¡Achís, qué calor! ¡Nos derretimos un poco, snif!" Yo sentía mi cuerpo blando, como plastilina recién amasada. De nuevo pensé: "¡Uy, uy, uy, qué pena! ¿Servirá mi punta pequeña?"

La mano de un artista sostiene a Azulín, cuya punta está derretida, cerca de unas macetas de barro.

Pincelín, que estaba cerca, vio nuestras puntas ahora chatas y planas, pero con el color más vibrante que nunca. Se rascó la barbilla. —¡Hmm, qué curiosidad! —dijo—. —¡Pero no podemos dibujar! —protestó Amarillo Sol, con un tono chillón. Pincelín sonrió: —Quizás no para dibujar, pero sí para crear de otra forma. —¡Plaf! Hizo un sonido al cogernos.

Nos llevó a una estantería llena de macetas de barro, redondas como barriles pequeños. Pincelín, con un pincel fino como un hilo, nos aplicó con cuidado. ¡Crac, crac! Nos presionaba suavemente. Yo, Azulín, dejé mi marca, luego Rojo Fuego, después Verde Hierba. ¡Qué sorpresa! Nuestros colores se mezclaban y brillaban, formando pequeños cuadros, como joyas incrustadas. Ya no pensaba: "¡Uy, uy, uy, qué pena! ¿Servirá mi punta pequeña?", ¡sino en el siguiente color!

Azulín, el crayón, feliz y orgulloso junto a una maceta de flores decorada con un mosaico de colores vibrantes.

Ahora, ¡somos los reyes de los mosaicos! Decoramos las macetas de Florinda, la planta más contenta y florecida del estudio. Cada vez que alguien nos ve, exclama: "¡Qué obras de arte más bonitas!" Y yo, Azulín, junto a mis hermanos, siento mi corazón saltar de alegría. Hemos aprendido que no importa lo pequeñito que seas, siempre hay una forma especial y única de brillar. ¡Hurra por las puntas pequeñas y los grandes sueños!

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?