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El Giro Valiente de Brinco

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Portada de El Giro Valiente de Brinco
7 años 4 min

El Giro Valiente de Brinco

La valentía y la creatividad pueden hacer volar hasta las cometas.

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Brinco, el carrusel, está quieto mientras mariposas coloridas se posan en él.

Brinco, el viejo carrusel de la feria del pueblo, suspiraba. Sus caballitos de madera, con sus ojos pintados, apenas se movían. Giraba lento, tan lento como una tortuga soñolienta. Los niños lo miraban, pero corrían a los puestos de algodón de azúcar. Brinco se sentía un poco triste, pensando: "¡Ay, ay, ay, mi madera cruje!". Se preguntaba si alguna vez volvería a sentir la emoción de un buen giro.

De repente, una nube de colores vivos aparece. ¡Eran mariposas! Cientos de ellas, como pequeñas flores voladoras, se posan suavemente en los caballitos, en las crines de madera, en los sillines. Con su aleteo suave, tan suave como una caricia, Brinco siente una energía diminuta, un cosquilleo que sube por sus engranajes. Parece que las mariposas le susurran: "¡Puedes hacerlo, Brinco!".

Brinco gira rápido, creando viento que hace volar sombreros y globos, mientras los niños ríen.

Brinco, sorprendido, siente un impulso. ¿Debería seguir lento y seguro, o atreverse a sentir esa nueva energía? ¡La valentía le hace un guiño! Decide probar. Sus viejas ruedas empiezan a girar un poquito más rápido, y luego un poquito más.
—¡Mira, mamá! —exclama una niña con coletas, señalando a Brinco—. ¡El carrusel va más deprisa!
—¡Es verdad! —responde su mamá, sonriendo—. ¡Qué energía!

Brinco gira, gira y vuelve a girar, como un torbellino de alegría. Las mariposas aletean con más fuerza, y su energía se contagia. El viento que Brinco crea es cada vez más fuerte, haciendo que los sombreros de los adultos salgan volando y los globos se escapen por un instante. ¡Qué divertida confusión! Los niños ríen a carcajadas. Brinco piensa: "¿Estoy yendo demasiado rápido? ¡Ay, ay, ay, mi madera cruje!". Pero la risa de los niños le da más valor.

Las cometas de los niños vuelan alto en el cielo gracias al viento de Brinco.

Entonces, ¡zas! La ráfaga de viento de Brinco alcanza el campo donde los niños intentaban volar sus cometas. Las cometas, que antes estaban quietas, se elevan por el cielo, como pájaros de papel que saludan al sol. ¡Qué momento tan mágico! Brinco, con su corazón de madera latiendo de alegría, se da cuenta de que su valentía y la pequeña ayuda de las mariposas no solo lo hicieron girar, sino que crearon algo maravilloso para todos. ¡La creatividad de atreverse a cambiar puede volar muy alto!

¡Qué cuento tan bonito!

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