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Curiosa y la Luz de la…

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Portada de Curiosa y la Luz de la Amistad
5-6 años 4 min

Curiosa y la Luz de la Amistad

Descubre cómo la amistad ilumina los colores más brillantes.

amistad aventura magia
Curiosa, una lupa azul y verde, enfoca el sol en una flor dibujada, haciéndola brillar.

Tú, Curiosa, una pequeña lupa con un marco azul cielo y un mango verde menta, te sentabas cada día en el escritorio de Martín. Viste sus dibujos: dragones voladores, hadas risueñas y barcos piratas. Un día, un rayo de sol se posó justo en tu lente. Con curiosidad, moviste tu cuerpo redondito y enfocaste la luz sobre un dibujo de una flor. ¡Y zas! Los pétalos brillaron con una luz propia, como si tuvieran pequeñas luciérnagas dentro. ¡Qué magia, qué luz, los colores brillan con una nueva virtud! te dijiste.

Curiosa ilumina a un pequeño monstruo dibujado, Tinta, que ahora brilla y parece hablar con la lupa.

La alegría te invadió. Querías que todos los dibujos de Martín sintieran esa chispa especial. Pero, ¿a quién ayudar primero? Miraste el dibujo de un castillo majestuoso que parecía un poco solo, o el de un pequeño monstruo con una lágrima de tinta en el ojo. Te preguntaste: ¿deberías iluminar la grandeza del castillo o la tristeza del monstruo? Tú, Curiosa, elegiste al pequeño monstruo, porque su lágrima te llamó el corazón.

Con cuidado, enfocaste el sol sobre el monstruo. Su lágrima desapareció, y sus ojos se volvieron amarillo brillante. El monstruo, que se llamaba Tinta, te habló con una voz suave, hecha de garabatos: —Gracias, Curiosa. Me sentía tan solo en esta página...— Y tú le contestaste: —No hay por qué, Tinta. La luz de la amistad es la más brillante.— Juntos, sentisteis una conexión. ¡Qué magia, qué luz, los colores brillan con una nueva virtud! resonó en tu marco.

Curiosa lidera un desfile de dibujos que brillan, regresando al escritorio al final de su aventura.

Entonces, Tinta te mostró el camino. Su cuerpo, ahora radiante, iluminó un sendero oculto entre los dibujos. Por aquí, por aquí, te decía con su luz. Por aquí pasaste por un bosque de árboles de acuarela, por aquí cruzaste un río de purpurina. Otros dibujos, al verte con Tinta, empezaron a despertar: una nube sonriente, un sol dormilón. Todos querían unirse a la aventura, y tú, Curiosa, los hiciste brillar uno a uno, creando un desfile de luces y colores.

La tarde caía, y el sol se despedía, llevando la aventura a su fin. Tú y tus nuevos amigos, los dibujos, regresasteis al escritorio de Martín. Aunque la luz del sol disminuyó, los colores de los dibujos que tocaste seguían brillando con un calor suave, como pequeños faroles que nunca se apagan del todo. Sentiste que no solo habías hecho brillar colores, sino también corazones. ¡Qué magia, qué luz, los colores brillan con una nueva virtud! Y allí, entre amigos luminosos, tú, Curiosa, te acurrucaste, lista para la próxima aventura de amistad y color.

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?