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Costura y el Sendero de Luz

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Portada de Costura y el Sendero de Luz
7 años 4 min

Costura y el Sendero de Luz

Un pequeño botón descubre su gran poder para unir lo perdido.

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Costura, un botón sonriente, rodando en un armario oscuro mientras un camino de luz empieza a formarse detrás de él.

Costura era un pequeño botón de chaqueta, descosido y olvidado, que vivía en el fondo de un armario oscuro y silencioso. Se sentía muy solo, tan solo como una gota de rocío en el desierto. Un día, sin querer, ¡pum!, rodó. Rodó y rodó por el suelo polvoriento, y algo mágico ocurrió. Los pequeños hilos de luz que se colaban por una rendija, al pasar Costura, ¡se unían! ¿Quién iba a pensar que un simple botón podía hacer algo tan extraordinario?

Costura, un botón determinado, rodando por un camino de luz que lo lleva a un calcetín rojo brillante.

El camino de luz brillaba y brillaba, como una pequeña galaxia en miniatura, e iluminaba el rincón más escondido. Costura se dio cuenta de que podía elegir hacia dónde rodar, guiando el sendero. ¿Hacia la izquierda o hacia la derecha? Eligió la izquierda, con una valentía que no sabía que tenía. Rodó y rodó, haciendo que la luz se extendiera aún más. De repente, ¡clinc!, el camino terminó junto a un calcetín rojo. ¡Era el calcetín favorito de Leo, perdido hacía semanas! Allí estaba, esperando, gracias a Costura.

Costura, un botón orgulloso, de pie junto a un lápiz azul, con un sendero brillante de luz detrás.

Costura se sintió muy valiente y útil. Había devuelto un objeto a su dueño. —¿Podría hacerlo otra vez? —se preguntó con una chispa de emoción. Rodó de nuevo, esta vez hacia un tenue hilito de luz que parpadeaba en la distancia. Uno... dos... tres giros con cuidado, y la luz se hizo un sendero sólido, brillante como un rayo de sol. Este sendero llevó a Costura hasta un lápiz de color azul, ¡el que usaba Sofía para dibujar el cielo y las nubes!

Costura y una polilla llamada Miga observan un camino de luz que lleva a una canica brillante.

Costura no solo unía la luz, unía también la esperanza de encontrar lo perdido. Un día, una pequeña polilla, Miga, que también vivía en el armario, se le acercó volando con sus alas suaves como plumas: —¡Oh, Costura! ¿Eres tú el que hace esos caminos de luz tan bonitos? —Sí —dijo Costura con una voz más firme que nunca—. ¡Es mi manera de ayudar a todos! Juntos siguieron un camino que serpenteaba como una anguila, y de repente, ¡tilín!, encontraron la canica brillante de Nico, perdida bajo un montón de ropa.

Costura, un botón radiante y confiado, al final de un camino de luz, rodeado de objetos perdidos encontrados.

Costura, el pequeño botón que un día se sintió insignificante, ahora sabía su valor. Cada día, elegía un nuevo camino, una nueva aventura. Unía hilos de luz, unía objetos perdidos, y sobre todo, unía la alegría de los niños con sus cosas favoritas. ¿Quién iba a decir que un simple botón descosido podía ser tan importante? Y así, Costura, con su brillante sendero, demostró que hasta lo más pequeño puede hacer cosas enormes, solo hay que confiar en uno mismo.

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?