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Copito y sus Dibujos Rítmicos

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7 años 4 min

Copito y sus Dibujos Rítmicos

Un copo bailarín nos enseña a cuidar el mundo con cada giro.

cuidado del planeta alegría nieve
Copito, el copo de nieve bailarín, posándose en una ventana helada.

¡Miren, miren! Aquí estamos nosotros, los que observamos con atención. ¿Ven ese copito de nieve que acaba de aterrizar en la ventana de Leo? Es Copito el Bailarín, ¡y es un poco patoso a veces! Se posa en el cristal helado y empieza a girar, ¡crick-crack, crick-crack! —No te caigas, Copito —le decimos con una risita suave. Él quiere dibujar historias, pero a veces se confunde un poquito con sus pasos de baile, ¡qué lío!

Su misión es crear dibujos que cuenten sobre un mundo hermoso. ¡Uno, dos, tres, a bailar! En su primer intento, Copito quería dibujar un bosque verde y frondoso. Giró y giró, siseando sobre el hielo, pero de repente, ¡zas! —¡Ay, Copito! —exclamamos. En lugar de árboles, había dibujado una gran chimenea humeante. ¿Se imaginan? ¡Pobrecito, qué confusión! Leo, desde dentro, solo vio una mancha gris, ¡y se rascó la cabeza!

Copito bailando y dejando un rastro confuso en el cristal.

Pero Copito no se rinde, ¡nunca! Con una sacudida de sus bracitos de hielo, se preparó para su segundo intento. ¡Uno, dos, tres, a bailar con más poder! Esta vez quería dibujar un río de agua cristalina, limpia y luminosa. Giró más rápido, dejando un rastro reluciente, rascando el cristal con sus delicadas puntas. Parecía ir bien, ¡pero de pronto, otra vez! ¡Plop! Un pequeño cristal se desprendió y se posó justo en medio del río, pareciendo una basurita flotando.

—¡Ay, Copito, Copito! —le dijimos, riendo a carcajadas. ¿Por qué le salían esas cosas raras? Él solo quería mostrar lo bonito del planeta. Leo miró la forma de río y el punto raro, y susurró: —Mamá, ¿por qué el río tiene un punto gris? —Su mamá, sonriendo, le dijo: —Quizás es una mancha de tu imaginación, cariño. Copito, con sus seis puntas, se puso un poco triste, pero luego pensó: «¡Una vez más! ¡Lo lograré!»

Copito, el copo de nieve, dibuja una hermosa flor de invierno.

Y así llegó el tercer intento, ¡el más importante! Copito tomó un gran respiro de aire helado. ¡Uno, dos, tres, a bailar con gran destreza! Esta vez, con cada giro, cada suave sacudida, pensó en lo importante que es cuidar cada rincón de nuestro hogar, el planeta. Dibujó con sumo cuidado, silencioso y sereno, y esta vez, ¡sí! Un hermoso dibujo de una flor de invierno, brillante y preciosa, apareció en el cristal. Era un mensaje claro: si cuidamos, la belleza florece. Leo despertó, vio la flor y sus ojos se abrieron como platos. —¡Una flor de nieve! ¡Qué bonita! —gritó. Copito sonrió, ¡su baile había servido para algo maravilloso! ¿Verdad que es genial ver cómo un pequeño copo puede recordarnos que la naturaleza es un regalo que debemos proteger y amar?

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?