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Cinta Rola y los Puentes de…

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Portada de Cinta Rola y los Puentes de Sueños
7 años 5 min

Cinta Rola y los Puentes de Sueños

Un rollo de cinta valiente que une mundos con alegría y un poco de pegamento.

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Cinta Adhesiva Rola y Lápiz Sabio conectan un dinosaurio con una nave espacial.

Yo soy el Escritorio Grande, el que todo lo ve, y les contaré un secreto del día a día. En mi superficie, entre montañas de libros y ríos de colores, vive Cinta Adhesiva Rola. ¡Qué rollo tan curioso! Sus cintas de mil colores brillan como confeti en una fiesta, y sus ojitos redondos siempre buscan una aventura. Un día, ¡Ziiiiiiip!, Cinta se desenrolla un poquito, como un gusano de seda que estira sus músculos, y siente una cosquilla mágica. —¿Qué será esto, Lápiz Sabio? —pregunta, con su vocecita pegajosa. El Lápiz Sabio, siempre pensativo, solo gruñe: —Hmmph, el mundo está lleno de maravillas, pequeña.

Cinta, valiente como un explorador en una jungla de papel, decide investigar. Al lado, hay un dibujo de un dinosaurio verde que ruge ¡GRRR! y, un poco más allá, una nave espacial plateada que zumba ¡ZUMMM!. Parecen mundos separados, ¿verdad? Cinta se estira, estira, hasta que su punta pegajosa toca el borde del dinosaurio. ¡Plaf! Un pedacito de ella se adhiere. Luego, con un esfuerzo tremendo, se estira hacia la nave. ¡Ziiip-Plop! Un puente de arcoíris conecta al dinosaurio con la nave espacial. —¿Lo logré, Lápiz Sabio? —exclama Cinta, temblorosa. —Unir, unir, ¡qué emoción sentir! —responde el Lápiz, asombrado. Y el dinosaurio, en el dibujo, ¡salta a la nave espacial para una aventura estelar!

Cinta Adhesiva Rola se enreda, pero luego conecta un astronauta con alienígenas.

Pero unir sueños no siempre es coser y cantar. Cinta ve un volcán humeante junto a un campo de flores sonrientes. ¡Qué contraste! —Debo unirlos —dice Cinta, con un brillo en sus ojos de celofán. Se estira con fuerza, más y más, como una liga que va a explotar. ¡Ziiiip-Plaf-CRAC! En lugar de un puente, Cinta se enreda un poco, pegándose a sí misma en un lío de colores. El volcán, en el dibujo, lanza una nube de purpurina en vez de humo, y las flores ¡empiezan a reír a carcajadas! —¡Ay, qué travesura tan pegajosa! —exclama el Lápiz Sabio, que casi se cae de la risa. Cinta, con sus cintas hechas un nudo, se siente un poco torpe, pero su espíritu valiente no se apaga.

Cinta Adhesiva Rola no se rinde. Su corazón de celofán late con la fuerza de mil tambores. Ve el dibujo de un pequeño astronauta flotando solo en el espacio y, muy lejos, una galaxia llena de amigos alienígenas que lo esperan. ¡Qué lejos está! —Necesito un puente, un puente muy largo —piensa Cinta, con determinación. Se desenrolla con cuidado, lenta pero segura, como una serpiente de colores cruzando el desierto. ¡Ziiiiip-Zuuuuuum-Plaf! Cinta se estira más que nunca, creando una autopista brillante de un extremo a otro. El astronauta, con una sonrisa de oreja a oreja, ¡empieza a deslizarse por el puente de Cinta! —¡Bravo, Cinta, bravo! —grita el Lápiz Sabio, dando golpecitos de aplauso con su goma.

Cinta Adhesiva Rola y Lápiz Sabio celebran un escritorio lleno de dibujos conectados.

Y así, Cinta Adhesiva Rola, el rollo de cinta de colores más audaz del escritorio, sigue uniendo mundos. Ella descubre que la verdadera valentía no es no tener miedo, sino atreverse a intentar, incluso si uno se enreda un poquito. Con cada ¡Ziiiip-Plaf-POP!, Cinta crea nuevas historias, nuevas amistades, haciendo que los dibujos cobren vida con alegría y travesuras. ¡Qué maravilloso es tener a Cinta, la pegajosa heroína, que nos enseña que un pequeño rollo puede hacer grandes conexiones y que la imaginación, como sus cintas, ¡no tiene fin!

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?