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Centella, la Nube Salpicadora de Estrellas

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Portada de Centella, la Nube Salpicadora de Estrellas
7 años 5 min

Centella, la Nube Salpicadora de Estrellas

Hasta la chispa más pequeña puede iluminar el camino de los demás.

fantasía alegría empatía autoestima espacio
Centella, una pequeña nube de polvo de estrellas, se siente diminuta flotando cerca de un asteroide gigante.

Yo soy Centella, una nubecita de polvo de estrellas, tan diminuta que a veces me confundo con una motita de purpurina espacial. Floto cerca de la Tierra, entre asteroides que parecen papas voladoras y cometas con colas de algodón de azúcar. Siempre me siento la más pequeña de todas las cosas en este universo gigante. Las estrellas grandes, ¡uf!, brillan con una fuerza que hace temblar mis chispitas, y los planetas son como balones de fútbol gigantes que giran y giran. A veces me pregunto si alguien me notará siquiera.

Centella ve una nave de juguete perdida y una estrella pálida en el espacio.

Un día, mientras jugaba a las escondidas con un asteroide con forma de brócoli, vi algo curioso. Una nave espacial de juguete, de esas que los niños lanzan desde sus ventanas, ¡estaba dando vueltas y vueltas como un trompo loco! Parecía perdida. —¡Hola, pequeña nave! —grité con mi vocecita de chispitas—. ¿Estás buscando tu camino? La nave de juguete solo giró más rápido, ¡parecía asustada! Miré a la estrella más cercana, que estaba un poco pálida. Pensé: Si ella brillara más, ¡la nave la vería! De repente, sentí un cosquilleo en mi pancita de nube.

Centella salpica destellos en una estrella, que brilla intensamente y se ríe de las cosquillas.

Con un ¡PUM! de valentía, decidí intentar algo absurdo. Me acerqué a la estrella pálida y, con un gran esfuerzo, ¡SPLASH! Le salpiqué un montón de mis destellos de luz. La estrella, que antes bostezaba, abrió sus ojos de repente. —¡Oye! ¡Qué cosquillas! —exclamó con voz vibrante—. ¡Estoy brillando más que un foco de fiesta! Y yo, Centella, grité con alegría: ¡Splash, splash, chispitas de luz, Centella pequeña, qué gran virtud! La nave de juguete, al ver el brillo intenso, dejó de girar y apuntó directo hacia la estrella. ¡Funcionó!

Centella salpica luz a una estrella, guiando felizmente una nave de juguete.

Desde ese día, mi juego favorito es salpicar destellos. Cuando veo una nave espacial de juguete un poco perdida o una estrella que parece triste y apagada, ¡allá voy yo! —¡Oye, estrellita! —pregunto—. ¿Necesitas un empujón de brillo para que los pequeños exploradores no se pierdan? Y la estrella, ya acostumbrada a mis travesuras, responde con una risita: —¡Claro que sí, Centella! ¡Dame ese brillo extra! Y yo, con un ¡WHOOSH! de emoción, le doy un buen baño de luz. ¡Splash, splash, chispitas de luz, Centella pequeña, qué gran virtud! Es increíble cómo algo tan pequeño como yo puede hacer una diferencia tan grande.

Centella, ahora llena de confianza, brilla en el espacio rodeada de estrellas y naves de juguete agradecidas.

Ahora ya no me siento pequeña. Sé que mis destellos de luz, aunque diminutos, son como faros mágicos en la oscuridad del espacio. Las naves de juguete me saludan con un '¡Gracias, Centella!' y las estrellas me guiñan un ojo. Descubrí que ayudar a otros a brillar, ¡me hace brillar a mí también! Y cada vez que salpico, siento una explosión de alegría en mi corazón de nube. ¿Quién diría que una nubecita de polvo de estrellas sería la gran guía de todo el cosmos de juguete? ¡Yo no, pero me encanta! ¡Splash, splash, chispitas de luz, Centella pequeña, qué gran virtud!

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?