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Candil y los Cuentos de Luz

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Portada de Candil y los Cuentos de Luz
5-6 años 3 min

Candil y los Cuentos de Luz

Descubre la magia de la creatividad en el lugar más inesperado.

honestidad creatividad imaginación
Candil, un interruptor de luz, con expresión aburrida en la pared de una habitación infantil.

Había una vez, en una habitación de niños, un pequeño interruptor llamado Candil. Candil vivía en la pared, siempre listo para encender y apagar la luz. ¡Clic, la luz se encendía! ¡Clac, la luz se apagaba! Pero, ¿sabes qué? Candil estaba un poco aburrido. Quería más que solo encender y apagar. Más que solo clic y clac.

Candil, el interruptor de luz, sorprendido y feliz al emitir un pequeño brillo.

Una noche, mientras el niño dormía, Candil sintió una curiosidad muy, muy suave. ¿Qué pasaría si, en vez de un fuerte clic, lo pulsaran muy, muy suave? Con un pequeño empujón del aire, Candil probó. ¡Y oh, sorpresa! La luz no se quedó fija; parpadeó, suavemente, como un guiño. ¡Qué emoción! ¡Qué maravilla! Candil había descubierto un secreto.

Niño en la cama sonríe, viendo patrones de luz creados por Candil en la pared.

Así que Candil empezó a practicar con sus suaves pulsaciones. Una suave pulsación. Dos suaves pulsaciones. ¡Tres suaves pulsaciones! Y la luz, ¿qué hacía la luz? Bailaba en la pared. ¿Qué podía dibujar? Candil, con su nuevo ritmo, creaba puntitos y líneas que aparecían y desaparecían. ¿Podría ser esto un cuento? El niño, a veces, abría los ojos y veía esos dibujos de luz.

Una noche, el niño preguntó en voz baja: —Candil, ¿qué ves en la oscuridad? Y Candil, con sus suaves pulsaciones, respondió con un parpadeo, luego otro, y otro. Uno, una estrella fugaz. Dos, un dragón dormilón. Tres, una casa en la luna. Así, Candil no hablaba con palabras, ¡sino con luz! El niño sonreía, y su imaginación volaba con cada destello. —¡Oh, Candil, qué historia tan bonita!

Candil ya no estaba aburrido. Candil era feliz. Había sido honesto con su deseo de hacer algo más, y al serlo, encontró una manera única y especial de ayudar. Cada noche, antes de dormir, Candil y el niño compartían un pequeño secreto de luz y cuentos. ¿No es maravilloso encontrar tu propia forma de brillar?

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?