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Zumbido y el Puente de Hojas

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Portada de Zumbido y el Puente de Hojas
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Zumbido y el Puente de Hojas

Un pequeño esfuerzo con gran corazón puede crear caminos para todos.

resiliencia generosidad aventura creatividad animales
Zumbido, la abeja, mirando un charco grande junto a una luciérnaga.

En la colmena, con un zumbido zumbador, vivía Zumbido, una abeja obrera. ¡Zumbido, zumbido, qué ajetreo! Llevaba néctar, pero un charco grande y burbujeante bloqueaba el atajo. ¿Cómo cruzar ese charco chiflado sin un rodeo largo y latoso? Zumbido suspiró, mas sus alas zumbaron con celo.

Un día, Zumbido vio hojas caídas, suaves y secas, flotando. ¡Qué idea luminosa y liviana! ¿Unir varias con cera para un puente? De repente, una luz suave y brillante se posó. Era Luciérnago, el sabio.
—¡Hola, Zumbido! —dijo, parpadeando—. ¿Qué sueño brilla en tu cabeza?
—¡Un puente, Luciérnago, para volar más rápido! —contestó Zumbido, zumbando de emoción.

Zumbido construyendo un puente de hojas con cera sobre un charco.

Zumbido, con sus patitas pequeñas y precisas, se puso a trabajar. Primero, recogió una hoja, la más firme. Luego, añadió dos más, grandes y verdes, pegándolas con cera. Y por último, tres hojas, juntas y unidas, formando una balsa. ¡Pega que te pega! ¡Une que te une! Su labor fue constante y curiosa.

Zumbido cruzando el puente de hojas, invitando a otras abejas a pasar.

Con un pequeño ¡plaf!, el puente estaba listo. Zumbido dio un salto, salto, saltito sobre su creación, ¡zas!, cruzó el charco en un santiamén. ¡Qué maravilla mayúscula! Otras abejas vieron el puente pequeño pero potente y se acercaron. Zumbido, con sonrisa dulce como miel, las invitó:
—¡Vengan, amigas, vuelen y crucen! ¡Este puente es para todas!

Así, por la ingeniosa idea de Zumbido y su corazón generoso, el camino al hogar se hizo más corto y feliz para todos. Aprendieron que con creatividad y camaradería, los obstáculos se vuelven pequeños y pasables. Y Zumbido, la abeja valiente y bondadosa, siempre recordaba que un pequeño esfuerzo trae una gran recompensa para todos, todos, todos.

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?