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Zapatín y el Baile de la…

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Portada de Zapatín y el Baile de la Luna
5-6 años 4 min

Zapatín y el Baile de la Luna

Bailar juntos hace que los sueños más invisibles se vuelvan reales.

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Zapatín, un zapato de baile, crea pasos invisibles en un ático iluminado por la luna.

En el desván más tranquilo de la casa, donde los sueños viejos descansan, vive Zapatín. Es un viejo zapato de baile, de satén suave y desgastado, que suspira un poco por las noches. La luna redonda asoma por la ventana, pintando el suelo con plateados brillos. Zapatín, que se siente solo, se mueve un poquito, casi sin querer, y de repente… ¡Sssshhh! Una estela brillante, como polvo de estrellas invisible, aparece detrás de él. ¿Será magia? Sí, son pequeños pasos de baile, tan ligeros como plumas.

De las sombras curiosas, asoman naricillas y bigotes. Son los ratones del desván: Pizquita, Bigotitos y la pequeña Saltarina. Sus ojos pequeñitos brillan al ver los pasos invisibles. Zapatín, con su voz suave como un murmullo de seda, les dice: —¡Miren, amiguitos! Mis pasos pueden volar. ¿No es maravilloso? Pizquita, el ratón más valiente, pregunta: —Pero, ¿cómo los seguimos si no los vemos? Zapatín sonríe: —Deben sentir la música en el corazón. ¡Brilla la luna, brillan los pasos!

Los ratones intentan seguir los pasos invisibles de Zapatín en el ático.

Los ratones, llenos de asombro, intentan imitar los movimientos de Zapatín. Pizquita da un salto audaz, pero Saltarina se enreda un poco. —¡Ay, no puedo! —dice con un hilito de voz. Zapatín, con paciencia, se mueve de nuevo: ¡Sssshhh-plim! Un pasito invisible se dibuja, invitándolos. —No es solo bailar, pequeños, es ayudarse mutuamente —les recuerda el zapato. —Si nos unimos, podemos hacer cualquier coreografía, ¿verdad?

Bigotitos, que es muy observador, sugiere: —Si yo salto primero, Pizquita puede ver dónde caigo y luego Saltarina nos sigue. ¡Cooperación! Con valentía, Pizquita toma la mano de Saltarina. Zapatín los guía con un suave balanceo: ¡Sssshhh-plim! Los ratones, como un pequeño equipo de baile, se mueven con gracia, sintiendo el ritmo invisible. ¡Brilla la luna, brillan los pasos! Cada uno ayuda al otro, susurrándose ánimos.

Zapatín y los ratones bailan juntos bajo la luz de la luna, creando pasos mágicos.

Y así, bajo el manto estrellado y la luz de la luna que se colaba entre las tejas, los ratones bailan. Sus risitas llenan el desván mientras Zapatín, con un movimiento final, crea una espiral de pasitos luminosos: ¡Sssshhh-plim-plam! Pequeñas piruetas, saltos y giros perfectos se forman en el aire. ¡Brilla la luna, brillan los pasos! Juntos, han descubierto que la valentía y la cooperación hacen que los sueños más invisibles se vuelvan la danza más bonita. La noche, serena y mágica, los invita a descansar, con el dulce recuerdo de su baile.

¡Qué cuento tan bonito!

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