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Suti y el Tesoro del Atardecer

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Portada de Suti y el Tesoro del Atardecer
3-4 años 2 min

Suti y el Tesoro del Atardecer

La amistad y la imaginación revelan los tesoros más bellos.

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Suti, la chispa de imaginación, busca algo en la arena de la playa al atardecer.

Yo soy la ola que, suavemente, acaricia la arena en este hermoso atardecer. Miro a mi amiga Suti, la pequeña chispa de la imaginación, que corretea por la orilla. Suti es especial, hecha de luz y con un gorrito de concha que brilla. Pero hoy, su brillo parece un poquito apagado. —¿Qué buscas, mi Suti? —le pregunto con un murmullo salado. Ella suspira y solo hace un suave ¡Fshhh!, como una idea que no termina de nacer. Parece que se le ha perdido algo, ¿verdad?

Suti escucha atenta a la ola cerca de las rocas redondas de la playa.

Suti, con sus ojos grandes y curiosos, mira la arena, ¡tan vastos son los granitos! —¿No es este atardecer el mejor para soñar y encontrar pequeños tesoros, Suti? —le pregunto con cariño. Ella me mira y me dice con sus manos que brillan: —Sí, ¡busco mi tesoro perdido! ¿Dónde está? Yo le cuento un secreto, susurrándole al oído de caracol: —Cerca de las rocas redondas, donde los pequeños peces plateados hacen sus casitas. Suti sonríe, y su luz interna hace ¡Fshhh-shhh!, como si una nueva idea empezara a tomar forma. ¡Qué inteligente es mi Suti!

Suti comparte una concha brillante con la ola, su amiga.

Suti corre hacia las rocas, ¡tan rápido como un rayito de sol! Y allí, escondidas bajo un alga suave, encuentra ¡dos conchas preciosas! No son pesadas, ¡justo para ella! Suti las mira y su mente creativa empieza a bailar. Con un suave toque de sus manos luminosas, susurra ideas a las conchas, y ellas empiezan a brillar con colores mágicos: una se pone azul como el cielo y la otra rosa como las nubes del atardecer. ¡¡Fshhh-chisp! hacen las conchas al brillar! Ella ríe, feliz de haber encontrado no solo uno, sino dos tesoros para pintar con su imaginación.

Yo, la ola tranquila, me acerco a la orilla y la abrazo con mi agua salada. —¡Sabía que las encontrarías, mi Suti! ¡Yo te prometí que te ayudaría a encontrar tu brillo! —le digo con un abrazo húmedo y cariñoso. Suti me mira, sus ojitos luminosos llenos de gratitud. Me ofrece la concha azul, la que brilla como el mar. —¡Para ti, Ola amiga! —susurra con un ¡Fshhh-plim! suave, como el sonido de una promesa cumplida. Y así, con mi nueva concha brillante y el calor de su abrazo, la pequeña chispa de la imaginación y yo sabemos que nuestra amistad es el tesoro más grande bajo el sol que se va.

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?