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Salta y los Puentes Mágicos

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5-6 años 3 min

Salta y los Puentes Mágicos

Descubriendo un talento especial para ayudar a todos a cruzar.

inclusión transformación amistad curiosidad ayuda
Salta, una araña de agua azul, desliza sobre el estanque, observando a insectos que no pueden cruzar.

Yo soy Salta, una pequeña araña de agua, y mi hogar es la brillante superficie de este estanque. Me encanta deslizarme, deslizarme, deslizarme con mis ocho patitas, ¡nunca me hundo! ¡Qué emoción sentir el agua bajo mis patitas! Pero a veces, veo a otros pequeños insectos, como mariquitas con sus puntitos y hormigas trabajadoras, que quieren cruzar. Miran el agua grande y brillante con caritas de preocupación. Quieren llegar a la hoja verde del otro lado, pero para ellos, el agua es demasiado grande y mojada. ¿Cómo cruzarán? ¿No se mojarán? Yo siempre me lo pregunto.

Salta baila sobre el agua, creando chispas. Una mariquita la mira sorprendida.

Un día soleado, una pequeña mariquita roja, con sus lunares negros, estaba muy, muy triste al borde de una flor. —¡Oh, Salta! —me dijo con voz bajita—. ¡Necesito cruzar, pero el agua es tan, tan grande! Yo quería ayudarla con todo mi corazón. Pero, ¿cómo? Yo solo sé bailar sobre el agua. Entonces, empecé a mover mis patitas, no solo para deslizarme, sino con un ritmo alegre y juguetón, ¡tac-tac-tac-tac! Y algo increíble pasó. Detrás de mí, el agua empezó a brillar de una forma especial, como si un caminito invisible y reluciente apareciera. Yo no lo veía con los ojos, ¡pero lo sentía con mis patitas! ¡Salta baila, el agua brilla, un camino se hace ya!

Salta sonríe mientras varios insectos cruzan el estanque sobre un puente invisible que ella creó.

—¡Intenta pasar por aquí! —le dije a la mariquita, señalando con una patita. Ella dudó un momento, ¿sería seguro? Pero dio un pasito, luego otro, ¡y no se mojó! ¡Estaba usando mi puente de rocío invisible! Otras hormigas curiosas vieron que era posible y también se atrevieron. ¡Todos cruzaban, todos reían, todos llegaban al otro lado sin mojarse! Mi corazón de araña se llenó de una alegría que brillaba tanto como el agua. Ahora sé que mi baile no es solo para mí. Yo puedo hacer puentes para todos, puentes que nadie ve, pero que todos sienten. ¡Salta baila, el agua brilla, un camino se hace ya! ¡Qué maravilla es ayudar!

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?