Roco encontró unos guantes de color verde neón junto al río de limonada.
Eran suaves, pero vibraban con un cosquilleo eléctrico que le subía por los brazos.
En cuanto se los puso, sus manos empezaron a moverse solas con mucha fuerza.
¡ZAS!
Roco sintió una alegría eléctrica mientras sus manos golpeaban el suelo como dos resortes.