Tico tenía los pies más rápidos del Bosque Chiflado y el pico más ruidoso de la colina.
Esa mañana, decidió dar un concierto sobre el gran Árbol Tambor.
¡TAC-TAC-TRRRR!
Pero el árbol le tenía preparada una broma muy pringosa.
Al tercer picotazo, una burbuja de savia morada atrapó su pico como si fuera un chicle gigante.
¡Rayos de bellota, esto está muy pegajoso!, pensó Tico mientras tiraba con todas sus fuerzas.