Bernabé ajusta sus gafas de oro y salta con fuerza sobre un círculo verde.
Pero el suelo no es de tierra firme, sino una montaña de gelatina de limón muy fría. Sus patas de sapo se hunden en el moco dulce y tembloroso.
¡BOING!
El mundo entero empieza a vibrar como un tambor loco.