Un paso largo y un rebote en el cielo.
Griselda estira su pata larga para no tocar el charco de miel pegajosa.
Su pata se estira tanto que parece un fideo de colores.
¡Boing!
La pata rebota con fuerza y lanza a Griselda contra un árbol de caramelos.
Ella se queda pegada al tronco duro como un chicle azul.
¡Plop!
El golpe sacude las ramas y caen mil bayas sobre los erizos dormilones.
Las frutitas frías les hacen muchas cosquillas en la panza.
¡Jajaja!
Los erizos dan un salto gigante del susto y empujan a Griselda hacia las nubes.
Ella vuela muy alto por el viento agarrada a su gorrito amarillo.
¡Zas!
Griselda aterriza sobre una montaña de musgo verde y muy blandito.
Ella se acomoda el gorrito amarillo y rebota como una pelota de lana.
¿Qué aventura leemos ahora?
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