Milo salta sobre la hoja de gelatina azul para atrapar una baya.
El lago entero hace un ruido extraño:
¡Boing-chachá!
Milo se siente muy emocionado por el gran brinco. Los árboles rosas con espirales tiemblan de la risa.
Un salto pegajoso y un sombrero que hace cosquillas.
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