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Ramo y la Melodía de la…

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Portada de Ramo y la Melodía de la Niebla
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Ramo y la Melodía de la Niebla

Descubrir tu don puede iluminar el camino de todos.

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Ramo, una ramita, en el suelo del bosque con niebla y un pajarito perdido.

Después de una tormenta de chubascos y bum-búm, tú eres Ramo, una pequeña ramita caída en el bosque. Tus hojas, antes secas y crujientes como galletas viejas, ahora se sienten un poquito suaves. ¡Qué sorpresa! Al absorber el agua de lluvia, algo mágico ocurre. Cuando el viento te roza, tus hojitas hacen un ¡fiu-fiu-suii! muy bajito. Pero, ¡oh, no! Una niebla espesa, como un algodón gigante, cubre el bosque, y los pajaritos pío-pío no encuentran sus nidos.

Un pajarito llorón, con sus ojitos tristes, se acerca a ti. —¡Ay, Ramo, estoy perdido! ¡Mi nido no lo veo! —canta con un ñii-ñii de pena. Tú quieres ayudar, pero te sientes tan pequeño. ¿Y ahora, qué hará esta ramita chiquita, chiquitita? piensas. Intentas cantar con tus hojitas, ¡fiu-fiu-suii!, pero el viento es solo una brisa. No es suficiente. Ramo absorbe más agua, Ramo se estira con todas sus fuerzas. Otra vez, ¡fiu-fiu-suii!, un poco más fuerte, pero la niebla es muy terca.

Ramo canta con sus hojas, emitiendo notas musicales que atraen a pájaros felices.

De repente, sientes un cosquilleo, una fuerza dentro de ti. Sabes que puedes hacerlo. Ramo absorbe, Ramo se llena, Ramo ¡canta! Tus hojitas secas vibran con el viento: ¡Fiu-fiu-suii! ¡Fiu-fiu-suii! ¡Fiu-fiu-suii! Una melodía dulce y clara, como campanitas de rocío, atraviesa la niebla. Un pajarito, luego dos, luego diez, ¡vienen volando hacia tu suave canción!

¡Qué alegría! Siguiendo tu música-guía, los pajaritos encuentran sus nidos, uno por uno. Sus pío-pío de alegría resuenan por todo el bosque. —¡Gracias, Ramo, gracias! ¡Eres nuestra estrella musical! —graznan, aleteando felices. Tú sientes tu corazón de ramita latir fuerte y feliz. Descubriste que algo tan pequeño como tú puede hacer cosas maravillosas y llenar el aire de gratitud y alegría.

Ramo, la ramita, rodeado de pájaros agradecidos en un bosque soleado.

Desde ese día, cada vez que la niebla visita el bosque, tú, Ramo, estás listo. Tus hojitas cantan y cantan y cantan, guiando a todos a casa. Ramo se siente fuerte, Ramo se siente útil, Ramo se siente feliz. Y así, esa pequeña rama caída se convierte en la gran ayuda del bosque, siempre lista para compartir su melodía mágica y tierna.

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?