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Pío y el Árbol Musical

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Portada de Pío y el Árbol Musical
5-6 años 4 min

Pío y el Árbol Musical

Descubre la alegría de compartir tu voz y la magia de los amigos.

empatía alegría música amistad bosque
Pío, un pajarito azul, cantando en una rama del árbol.

Un día, tú eras Pío, un pajarito azul brillante con un piquito amarillo, que vivía en un bosque lleno de árboles altos y verdes. Tú solo conocías una melodía, una y otra vez, una canción suave y dulce que cantabas cada mañana. Piu-piu-piu, resonaba tu voz entre las hojas. Y Pío cantaba, piu-piu-piu, su dulce canción, ¡la única que conocía!

Pío asomándose a un agujero oscuro en un árbol hueco.

Pero un día, mientras saltabas de rama en rama, descubriste un árbol muy, muy viejo, con un agujero enorme y oscuro en su tronco. Era como una cueva de madera. Tu curiosidad te picó la patita. Te asomaste: uno... el agujero parecía profundo. Miraste dos... olía a tierra y a misterio. Y entonces, tres... decidiste entrar, solo un poquito.

Pío dentro del árbol hueco, sorprendido por un eco que sale de su pico.

Dentro, el aire era fresco y silencioso. Tú te sentías pequeñito en aquel espacio tan grande. Y, como siempre hacías, abriste tu piquito y cantaste tu melodía. Piu-piu-piu... ¡pero esta vez no fue igual! Un sonido raro y divertido te respondió: ¡Piu-piu-piu-u-u! Era un eco, ¡y sonaba como si otro Pío estuviera cantando contigo!
—¿Quién anda ahí? —preguntaste, sorprendido.

Una ardilla, dos conejos y tres mariposas escuchando la música que sale del árbol.

Tú cantaste de nuevo, un poco más fuerte: Piu-piu-piu. Y el árbol te devolvió no uno, ¡sino muchos ecos! ¡Piu-piu-piu-u-u! ¡Piu-piu-piu-u-u! ¡Piu-piu-piu-u-u! Era como una fiesta de sonidos. Fuera del árbol, los animalitos del bosque empezaron a acercarse, uno a uno. Primero, una ardilla con sus mejillas llenas; luego, dos conejos de orejas largas; y después, ¡tres mariposas de colores bailando en el aire! Todos escuchaban, fascinados.

Pío cantando feliz dentro del árbol, mientras los animales bailan y aplauden afuera.

Así que tú, Pío, seguiste cantando tu dulce canción, piu-piu-piu, y el árbol multiplicaba tu voz en un concierto mágico para todos. Los conejos movían sus patitas al ritmo, las ardillas aplaudían con sus colas, y las mariposas giraban y giraban. Tú, Pío, te sentías tan feliz, compartiendo tu música con todos tus amigos. Y Pío cantaba, piu-piu-piu, su dulce canción, ¡y ahora era la canción de todos!