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Pepita y el Sueño del Manzano

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Portada de Pepita y el Sueño del Manzano
5-6 años 3 min

Pepita y el Sueño del Manzano

Una pequeña semilla descubre el gran deseo de un niño por un árbol familiar.

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Pepita, una semilla de manzana, descansa en un bolsillo oscuro junto a unas monedas.

Pepita, la pequeña semilla de manzana, descansa en el cálido y profundo bolsillo de Leo. Es el final del día, y el mundo exterior se ha vuelto silencioso. Pepita está un poco cansada de estar tan quieta, ¿no era un poco aburrido ser solo una semilla, siempre en el mismo sitio? El bolsillo huele a galletas y a la tierra del jardín, y dentro, unas cuantas monedas se mueven suavemente con la respiración de Leo. De vez en cuando, las monedas chocan con un suave sonido, casi como un susurro: “¡Chis-chis!”.

Pepita rueda en el bolsillo y choca con una moneda, iniciando un sueño de un manzano.

Leo se acurruca en su cama, y el bolsillo se balancea. Pepita siente un dulce vaivén y, casi sin querer, empieza a rodar. Rueda y rueda, hasta que, ¡plin, choca contra una moneda brillante! En ese instante, algo mágico ocurre. Pepita siente como si una pequeña voz, un eco de deseo, le hablara directamente. No son palabras, sino imágenes cálidas que se forman en su pequeño corazón de semilla. —Quiero un árbol grande, para que mi familia y yo podamos recoger manzanas, parece susurrar el sueño de Leo. “¡Chis-chás!”, suena la moneda de nuevo, y Pepita ve una pradera verde, con un árbol grande y fuerte, lleno de manzanas rojas y redondas.

Es un sueño, pero para Pepita es tan real. Ve a Leo y a su abuela, riendo bajo las ramas del árbol, compartiendo manzanas jugosas. ¿Podría una semilla tan pequeña sentir tanto amor y una promesa tan grande? El suave susurro de las monedas se vuelve un “¡Chis-sueño!”, y Pepita se sumerge más profundo, comprendiendo que el deseo de Leo es un regalo para su familia, un lugar donde crecer juntos, justo al lado de su casa.

Pepita, la semilla, comprende el sueño de Leo de un árbol familiar bajo la luz de la luna.

La luz de la luna entra por la ventana y Leo se mueve despacio, ajustando su almohada. Pepita siente que los ecos se desvanecen, dejando una sensación placentera. Se ha detenido, acurrucada junto a una moneda que ya no hace ruido, solo emana un cálido recuerdo. “¡Chis-paz!”, susurra el bolsillo. Leo se lleva la mano al bolsillo, toca la tela y sonríe un poco en sueños. Pepita sabe ahora que su destino no es estar quieta, sino convertirse en parte de ese hermoso sueño familiar, esperando el día en que pueda ayudar a Leo a plantar su árbol de manzanas, lleno de amor y de risas.

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?