S

Patita Caliente y la Magia del…

1/5
Portada de Patita Caliente y la Magia del Canto
3-4 años 1 min

Patita Caliente y la Magia del Canto

Una pequeña manopla descubre que el cariño hace brillar y durar las cosas.

empatía fantasía humor infantil
Patita Caliente, una manopla con forma de pájaro, toca una zanahoria.

Patita Caliente, una manopla con forma de pajarito, siempre estaba colgada de un gancho. ¡PUM! Un día, con un gran ¡Zaaas!, se resbaló un poquito y su piquito suave rozó una zanahoria dormida en la cesta. —¡Ay! —susurró Patita—. ¿Estás bien, zanahoria? La zanahoria, con un ¡Crick! diminuto, brilló un poquito. Patita, muy sorprendida, decidió probar algo divertido. ¡Era una travesura! Cantó una canción muy bajita: ¡Pío-pío!, y la zanahoria brilló un poquito más, ¡verde!

Patita Caliente canta a las verduras, que brillan y parecen bailar.

Patita Caliente estaba emocionada con su secreto. ¡Ahora era una cantante de verduras! Con mucho cuidado, para no caerse del todo, Patita se estiraba para alcanzar las patatas redondas y los tomates rojos. —¡Hola, tomates! —gorjeaba con su piquito—. ¿Listos para una canción? ¡Pío-pííío! Cada verdura, al sentir sus suaves caricias y su dulce canto, se despertaba con un ¡Fliiiiip! y un brillo verde que parecía un pequeño sueño. Patita imaginaba que las verduras, muy contentas, hacían una fiesta de baile en un jardín mágico, ¡brillando sin parar! Un pepino travieso incluso le hizo un ¡Ñam! imaginario.

Patita Caliente cuelga de nuevo, y las verduras brillan con un verde intenso.

Después de tanto cantar y soñar, Patita Caliente se sentía un poco mareada, como si hubiera dado mil vueltas. ¡BUM! Se balanceó y volvió a su gancho. Las verduras en la cesta no solo brillaban con un verde suave, sino que olían a un jardín recién regado. ¡Estaban más frescas que nunca! Patita Caliente sonrió con su piquito. Era la manopla más feliz y útil de la cocina. Y sabía que, mañana, cuando el sol despertara, volvería a cantar: ¡Pío-píiiiooo!, para que todas las verduras tuvieran un día lleno de brillo y sabor. ¡Y quizás un nuevo baile imaginario!

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?