Selene, la diosa de la luna, amaba la quietud de la noche.
Desde allá arriba, se sentía un poco distante. Soñaba con que un pedacito de su luz llegara a los brazos de los niños.
Un abrazo de luz para cada noche
Selene, la diosa de la luna, amaba la quietud de la noche.
Desde allá arriba, se sentía un poco distante. Soñaba con que un pedacito de su luz llegara a los brazos de los niños.
Una noche, mientras una pequeña niña dormía abrazando su osito, soñó con acariciar la luna.
Selene, con ternura, sopló un suave aliento mágico.
Desde su brillante esfera se desprendieron diminutas "Pequeñas Lunas de Abrazo".
Eran pedacitos de luz suaves y esponjosos como algodón. Estas minilunas flotaron hasta la ventana de la niña y se posaron gentilmente en su osito, brillando con una luz cálida y reconfortante. Selene se convirtió en la "Dadora de Abrazos Lunares", dando a todos los niños un pedacito de su luz para que se sintieran seguros y amados cada noche.
¿Qué aventura leemos ahora?
Cuentos relacionados que te pueden gustar.