S

Las Nubes de Deseos de Leo

1/5
Portada de Las Nubes de Deseos de Leo
3-4 años 2 min

Las Nubes de Deseos de Leo

Descubriendo la magia que no se puede atrapar, pero sí disfrutar.

fantasía resiliencia amistad descubrimiento ternura
Leo, un niño con impermeable amarillo, mira un charco brillante en su jardín.

Yo estaba en mi jardín, ¡qué aburrido! Mis juguetes no querían jugar. Llovió un poquito, y ahora hay charcos chiquitos. ¡Mira! El charco brilla como un espejo mágico, ¡refleja el cielo azul! Soplo una burbuja: ¡Plof! Y ¡mira! Una nube chiquitita, suave como algodón de azúcar, flota un segundo. ¡Es una nube de deseos! Pero pss-t!, desaparece muy rápido. ¡Sopla, sopla, burbujita, qué deseo se visita!

Leo sopla burbujas en el charco, viendo cómo las nubes de deseos desaparecen.

Quiero ver más nubes de deseos. Soplo otra vez, ¡Puf! ¡Puf! Muchas burbujas bonitas brillan. Una nube, dos nubes... ¡Son como pequeños secretos, que suben un poquito y luego se van! —¿A dónde vas, nube bonita? —le pregunto al charco. El charco solo chispea y refleja el cielo. Intento soplar más suave, para que no se asusten, pero ¡zas!, se disuelven como suspiros de aire.

Leo sonríe contento junto al charco, aceptando la magia de las nubes de deseos.

Pienso un poquito. Las nubes de deseos no se quedan, ¡pero está bien! Son como las risas, que aparecen y luego se van, pero nos dejan el corazón calentito y feliz. Entiendo que su magia es aparecer y luego volar alto, a llevar los deseos al cielo. Me siento contento. Sé que puedo soplar otra vez y veré más. ¡Sopla, sopla, burbujita, qué deseo se visita! Y así, el charco y yo somos amigos mágicos.

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?