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Hebe y los Remolinos de Alegría

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Portada de Hebe y los Remolinos de Alegría
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Hebe y los Remolinos de Alegría

Un néctar que hace cosquillas en el corazón

Olimpo alegría magia
Hebe mira con curiosidad un gran recipiente de néctar brillante.

Hebe, la copera de los dioses, observa el néctar dorado. Es delicioso, sí, pero su corazón juguetón siente que le falta algo. ¡Quería que el néctar tuviera un toque de magia y mucha alegría! Pensaba en cómo hacer que cada sorbo fuera una pequeña fiesta. El néctar, tan serio y quieto, parecía pedirle un secreto.

Hebe remueve el néctar y aparecen remolinos brillantes.

De repente, una idea divertida le cosquillea el pensamiento. ¿Y si lo removía no con seriedad, sino con un movimiento juguetón, como si bailara? Hebe toma una cuchara larga y, ¡zas!, la mueve con un ritmo alegre. El néctar responde al instante. ¡Pling, pling! Pequeños brillos comestibles, espirales vibrantes de luz, comienzan a formarse. Eran los “Remolinos de Alegría”.

Los dioses prueban el néctar mágico y muestran alegría.

Hebe sirve el néctar especial a los dioses. Lo beben y, ¡oh, sorpresa! Un suave cosquilleo comienza en sus narices y baja, riiing, hasta el corazón. Una calidez de risa, como un sol tibio, se expande por dentro. Las risas empiezan a brotar, jijiji, ¡una tras otra! El néctar, ahora, no solo era delicioso, sino que les regalaba pura alegría.

Los dioses ríen y celebran con los remolinos de alegría flotando.

El Olimpo se llena de risas. Los dioses, con sus ojos brillantes y sus mejillas coloradas, brindan y comparten el néctar burbujeante. Cada sorbo era un nuevo jujuju, un nuevo hihihi. Hebe sonríe, feliz. Su néctar había transformado la seriedad en una fiesta de Remolinos de Alegría, haciendo que cada corazón sintiera el calor de la risa más dulce.

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?