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Grados y el Misterio de los…

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Portada de Grados y el Misterio de los Colores Mágicos
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Grados y el Misterio de los Colores Mágicos

Descubre cómo un termómetro de juguete encuentra su verdadera magia ayudando a un amigo.

inclusión autoconfianza amistad magia misterio
Grados, un termómetro de juguete, observa a Leo, el niño enfermo, desde la mesita de noche.

Grados es un pequeño termómetro de juguete. Siempre vive en la mesita de noche de Leo, un niño con ojos muy curiosos que a veces se enferma. Cuando Leo tiene fiebre, Grados solo muestra números rojos, ¡siempre los mismos! Pero hoy, algo es diferente. Leo está un poco triste y Grados siente una pequeña chispa en su cristal. Grados no era un termómetro cualquiera. Grados sentía una chispa especial. Grados sabía que podía hacer más.

Grados toca la frente de Leo y su pantalla muestra un color azul en vez de números.

Leo tose un poquito y Grados se acerca, casi rodando solo, para tocar su frente. ¡Piiip-Pop! En lugar de números, un suave color azul aparece en su pantalla. ¿Un color? ¿Qué significa eso? Leo lo mira extrañado.
—¿Qué haces, Grados? —pregunta Leo con voz débil.
La mamá de Leo se acerca. —¿Grados ha cambiado de color? ¡Qué extraño!
Grados se siente un poco nervioso, pero también muy valiente. Toca la frente de Leo otra vez, concentrándose en la sensación de calor suave. ¡Piiip-Poop! Ahora es un brillante color verde. Luego, un amarillo cálido. Grados empieza a entender. No son números de fiebre. ¡Son colores de confort! El azul era para un cuento, el verde para una canción y el amarillo para un abrazo. Grados lo sabe, lo siente.

Grados brilla con un color violeta mientras Leo sonríe y abraza a su mamá.

—¿Qué crees que necesita Leo, Grados? —pregunta la mamá, con una sonrisa ahora. Grados toca a Leo y ¡Piiip-Ploof! Un violeta tranquilo brilla.
—¡Un abrazo de mamá! —dice Leo, estirando los brazos.
Y así, Grados, que antes solo mostraba números, descubre su magia secreta. Ya no mide solo la fiebre. Ahora Grados ayuda a Leo a sentirse mejor, mostrando qué cuentos, qué canciones o qué abrazos necesita.
Grados se siente feliz y muy importante. Su trabajo es mucho más divertido que antes. Ahora, Grados no solo marca números, ¡él siente y muestra el confort! Cada vez que Leo se siente un poco mal, Grados está listo en la mesita de noche, esperando su momento mágico. ¡Piiip-Pop! para ayudar a su amigo. Y Leo sabe que, aunque Grados sea un termómetro, es su mejor amigo para los días de mimos y recuperación, un amigo que lo entiende muy bien.

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?