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Espejito y el Baile de Luces

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Portada de Espejito y el Baile de Luces
7 años 3 min

Espejito y el Baile de Luces

Descubre la magia en lo inesperado y la alegría de compartir.

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Espejito Reluciente, un espejo de mano con marco de nácar, en un tocador.

Yo soy Espejito Reluciente, un espejo de mano con un marco de nácar. Vivo en el tocador de la abuela, al lado de su perfume de lavanda y su peine de plata. Mi trabajo es simple: mostrar lo que tengo delante, ni más ni menos. Miro el mundo de la abuela, su sonrisa suave como algodón, sus ojos llenos de historias. Pero siempre es lo mismo, el mismo tocador, el mismo reflejo.

Un rayo de sol brillante golpea a Espejito Reluciente, que empieza a brillar.

Un día, ¡zas!, algo diferente ocurre. Un rayo de sol, más brillante que mil estrellas, se cuela por la ventana y me golpea de lleno. Siento un cosquilleo, como si miles de burbujas bailaran en mi cristal. No es el reflejo habitual, no es la abuela ni su peine. Es una luz nueva, una energía cálida que me atraviesa. ¿Qué es esta nueva magia que me inunda?

Espejito Reluciente proyecta formas de luz en la pared y un gatito las persigue.

De repente, mi superficie no solo muestra, ¡sino que crea! El rayo de sol se convierte en formas danzarinas en la pared. ¡Qué maravilla, qué maravilla! Son como peces dorados nadando, como mariposas luminosas aleteando. Entonces, un pequeño gatito atigrado, con ojos curiosos como canicas, salta al tocador. Mira las luces. Uno, salta a atrapar una. Dos, persigue otra que se desliza. Tres, ¡intenta morder una que parece un ratón!

Espejito Reluciente proyecta luces para el gatito que maúlla de alegría.

El gatito maúlla con alegría, sus patitas suaves golpeando el aire. —¡Miau! —dice, como preguntando— ¿Qué son estas luces tan divertidas? Yo, Espejito, siento que por fin soy más que un simple espejo. Soy un creador de juegos, un pintor de luz. Las figuras se mueven con cada temblor del gatito, y él se siente parte de la magia, y yo también. Mis luces son para todos, para que jueguen y rían.

Espejito Reluciente y el gatito juegan con las luces danzarinas, llenando la habitación de alegría.

Así, cada tarde, cuando el sol se asoma, Espejito Reluciente se convierte en un mago de la luz. Las figuras bailan y el gatito persigue. Es un misterio que se resuelve con risas, un juego sin fin. Y yo, el espejo, no solo muestro, sino que comparto la alegría, haciendo del tocador de la abuela el lugar más divertido del mundo, un lugar donde lo imposible es siempre posible.

¡Qué cuento tan bonito!

¿Qué aventura leemos ahora?