En el corazón de Auralia, una ranita de voz suave como campanitas se asomaba al gran lago. Sus ojos redondos reflejaban la calma del agua, que parecía susurrar secretos antiguos.
Un viaje tranquilo hacia un tesoro de estrellas.
En el corazón de Auralia, una ranita de voz suave como campanitas se asomaba al gran lago. Sus ojos redondos reflejaban la calma del agua, que parecía susurrar secretos antiguos.
El lago, juguetón, le propuso un acertijo sin palabras. Si ella lograba quedarse muy, muy quieta, sin hacer ni un solo sonido, le mostraría algo maravilloso.
La ranita cerró un poquito sus ojos, concentrándose en el silencio. El aire se volvió más quieto, más tranquilo, como un suave abrazo de agua y silencio.
Y entonces, el lago le mostró su secreto. En el fondo, como si el cielo se hubiera acostado a dormir, apareció un mapa de estrellas brillantes. Un regalo silencioso de Auralia.
¿Qué aventura leemos ahora?
Cuentos relacionados que te pueden gustar.